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Actualizado a las 2011:08:15.14:58

Sin cuartel contra los negocios sucios

No importa cuánto se empeñe en limpiar su imagen. A la atribulada Sociedad de la Cruz Roja de China le costará mucho restaurar su imagen pública. La pérdida de la confianza del público ha sido tan tajante que casi todas las organizaciones caritativas asociadas a los establecimientos de la Cruz Roja a través de China están sufriendo una drástica reducción en las donaciones.

Los nuevos retos de la Cruz Roja, de publicar información sobre los vehículos automotores en su poder, así como explicar los errores evidentes en la información que ha publicado sobre donaciones públicas - que la institución atribuye al descuido de los compiladores - puede ser fácil de solucionar. Sin embargo, hay pocas posibilidades de que la lluvia de críticas termine con esos argumentos.

El problema es que ninguna de las excusas y explicaciones de la Cruz Roja han sonado convincentes para el público suspicaz. La información que ha compartido hasta ahora, bajo una tremenda presión de los donantes enojados, en cambio, ha dado lugar a más dudas y preguntas.

A pocos importa si el público desecha o no el sistema de la Cruz Roja. Muchos han expresado su desconfianza en la institución burocrática y han jurado mantenerse alejados de ella.

Pero el daño colateral es demasiado grave para resultar soportable - la desconfianza se está extendiendo en todas las instituciones de beneficencia oficial. Dramáticas bajas en las donaciones se han registrado en todas las obras de caridad de carácter oficial. Muchas personas dicen que prefieren confiar en instituciones caritativas no gubernamentales, o hacer donaciones directamente a los destinatarios.

La crisis de credibilidad tiene el potencial de paralizar una serie de establecimientos caritativos patrocinados por el Gobierno. Es por eso que el público ve con preocupación la posibilidad de que el actual desdén de los donantes se convierta en rudo golpe para las empresas de caridad en el país. En última instancia, dicen, las víctimas serán los necesitados .

Ese puede ser el caso si la Cruz Roja y sus acólitos siguen siendo los únicos actores en el campo de la caridad. Pero ahora que las nuevas regulaciones aseveran que las organizaciones de beneficencia no gubernamentales no tienen que estar necesariamente afiliadas a las agencias de gobierno, se producirá el surgimiento de numerosas entidades ajenas a los canales oficiales tradicionales.
Y en cuanto a las entidades tradicionales, no importa cuánto traten de ocultar lo mal hecho, siempre habrá ojos vigilantes escudriñando sus acciones.

Los tiempos han cambiado. Se acabó la vista gorda con los negocios sucios.(Pueblo en Línea)

13/08/2011

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