Economista en jefe de Morgan Stanley: ¿Por qué debemos agradecer a China?
Stephen S. Roach, economista en jefe de Morgan Stanley, publicó en el último número de la revista Fortune un artículo titulado ?¿Por qué debemos agradecer a China?? señalando que China ha cubierto una gran laguna en la economía estadounidense creada por el propio Washington.
Roach señaló que el mecanismo de vínculos entre el renminbi y el dólar en materia de tasa de cambio ha sido un foco de discusión entre ciertas personas. Recientemente, Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de EE.UU., consideró que es una ?perspectiva bastante racional? la versión de que el renminbi apreciará en un 5%. Roach dijo que es un criterio que no puede ser más erróneo. Opinó que la gente inquieta pasa por alto los beneficios fuera de lo común que trae consigo la economía china en veloz desarrollo. Esto es particularmente cierto con respecto a EE.UU. En el déficit comercial récord que EE.UU. registró en 2003 por un monto de 540.000 millones de dólares, es cierto que China tuvo un determinado peso específico en ello. Pero no fue Beijing sino Washington el causante de este déficit A causa del descontrol en el manejo del presupuesto federal, EE.UU. ha agotado casi la totalidad de sus ahorros nacionales. A fin de reunir fondos para apoyar la inversión necesaria para mantener el crecimiento económico, es necesario cubrir la laguna de los ahorros locales con el superávit exterior. EE.UU. no tiene otra opción que introducir capital exterior dejando crecer incesantemente el déficit en su balanza de pagos y en el comercio.
Roach opinó que China juega un importante papel para cubrir la laguna económica de EE.UU. En realidad, son los consumidores los que se benefician más que nadie del comercio chino-estadounidense. En 2003, EE.UU. importó de China productos de buena calidad y de bajo precio por un monto superior a los 150.000 millones de dólares, lo que contribuye a frenar la inflación. Sin incluir los productos derivados del petróleo, los precios de los productos importados por EE.UU. en 2003 sólo subieron en 1%, un ínfimo margen de aumento para el dólar que se debilita y para la economía en rápido crecimiento. Para los consumidores estadounidenses que tienen poca oportunidad para encontrar empleos y que ven deprimida su renta, la baja inflación les provee un poder adquisitivo adcional, y por lo tanto EE.UU. debe quedarse agradecido a China. China reinvierte la mayor parte de las ganancias derivadas de su exportación en activod financieros, que son principalmente representados por el dólar USA. Hasta noviembre de 2003, China tenía en su mano una cantidad de Bonos del Tesoro Norteamericano por 144.000 millones de dólares, representando el 9,6% de los bonos emitidos por el Gobierno norteamericano. Esta cifra es tres veces la que representó China en 1994. Entre los tenedores de Bonos del Tesoro Norteamericano, China sólo es precedida por Japón, dejando muy atrás a Gran Bretaña, que ocupa el tercer lugar. Roach opinó que no se trata de una asunto de poca monta. En situaciones normales, los préstamos masivos gubernamentales elevan el costo para reunir fondos, pero la adquisición activa por parte de China de los Bonos des Tesoro Norteamericanos puede prevenir fenómeno semejante. Manteniendo a un nivel relativamente bajo la tasa de interés, China provee una mayor cantidad de oportunidades para el crecimiento económico de EE.UU.
Según Roach, no sólo EE.UU. debe quedarse agradecido por la rápida emergencia de China. El masivo desembarco de las transnacionales en China ha convertido a este país en un eslabón de la cadena de abastecimiento global. En los aumentos de exportación de China en los últimos 10 años, el 65% proviene de las filiales o empresas mixtas establecidas por las transnacionales de Japón, EE.UU. y Europa. Estas empresas saben aprovechar el bajo costo de producción de los países en vías de desarrollo como China para sustituir las operaciones de alto costo de producción en los países desarrollados. Finalmente, todos los consumidores del mundo saldrán beneficiados de ello. Al mismo tiempo, China ha pasado a ser la principal fuerza motriz para el crecimiento económico de sus vecinos y de los demás países asiáticos.
A juicio de Roach, no es cierta la versión de ?amenaza de China?, que se hace correr en los años de la globalización de economía mundial. El mundo debe agradecer a China por su persistencia en el cambio de su modelo económico estatal. Para la propia China, este cambio es el único camino que conduce a una prosperidad sostenida; y para otros países, les supone una gran oportunidad para explorar un gigantesco mercado.
15/03/2004