En fechas recientes se informa que IBM venderá el 80% de sus acciones de la Internacional Gran Muralla, empresa de capital mixto. Esta información produjo conmoción en el sector empresarial durante un tiempo. Internacional Gran Muralla fue establecida hace 10 años con el capital mixto de IBM y el Grupo de Computadoras Gran Muralla de China, y ha pasado a ser una de las empresas más importantes en el mundo en la fabricación de notebooks. Sin embargo, poco tiempo después, la sección Relaciones Públicas de IBM (China) negó la veracidad de la información.
El problema que se plantea ahora es que si la información puede dejarse trascender, existe más o menos una base de su verosimilitud.
En la actualidad, al enterarse de esta información no pocos la toman como una muestra del proceso de capital exclusivo iniciado por muchas empresas de capital extranjero. En lo que va del año, muchas empresas de renombre internacional como Siemens y Panasonic han acelerado sus pasos en este sentido en China. Los impactos de este cambio han comenzado a hacerse sentir poco a poco sobre las empresas chinas y el mercado chino.
Todavía es difícil decir que la tendencia de capital exclusivo ha pasado a ser una nueva estrategia de las transnacionales en China, pero los casos de capital exclusivo se multiplcan día a dia, y constituyen un hecho innegable. Semejante fenómeno tiene un trasfondo profundo e amplias implicaciones.
A comienzos de la reforma y apertura, como existían restricciones en muchos terrenos las empresas de capital mixto jugó su papel insustituible para captar inversiones extranjeras. En aquel tiempo al entrar en China, las empresas extranjeras optaron hacer inversiones mixtas con las chinas principalmente porque en muchos sectores existían restricciones políticas y las empresas extranjeras no tenían otra alternativa sino la cooperación con las chinas.
Ahora, China se ha incorporado a la Organización Mundial de Comercio, y se han flexibilizado o suprimido paso a paso las restricciones políticas en muchas ramas económicas. Después de un largo período de exploración en el mercado chino, las empresas de capital extranjero lo han conocido con plenitud. Y por ello la base de cooperación entre las dos partes ya deja de ser tan sólida como antes. Un objetivo importante del proceso de capital exclusivo emprendido por las empresas extranjeras es reestructurar las inversiones dispersas en el mercado chino, administrarlas en forma unificada, economizar recursos y elevar la eficiencia.
Paralelamente, los problemas en las empresas mixtas en lo tocante a las inversiones, al uso de las marcas, al monopolio tecnológico así como los roces administratativos han sido desde hace tiempo defectos de este modelo empresarial. Los entendidos en la materia sostienen que la razón principal de los roces administrativos es que la cooperación entre los inversionistas chinos y extranjeros no está basada en la identidad de conceptos, sino en la necesidad para adaptarse a la situación y a la política. Cuando la situacion experimenta un cambio, la opción posible es la separación.
Se trata de un nuevo problema. Tiene razones variadas como el cambio del ambiente de inversiones en China a raíz de su incorporación en la OMC, la aceleración de la estrategia global de las transnacionales, y los conflictos internos en las empresas de captal mixto. Este cambio corresponde por un lado y se riña por el otro con el objetivo de la política de China para captar inversiones extranjeras. Se sobreentiende que los empresarios extranjeros persiguen el objetivo de ampliar su control sobre el mercado chino.
Una cosa cierta es que en lo adelante se volverán cada vez más agudas las competiciones entre las empresas chinas y las extranjeras. Sin embargo, la "transformación de las empresas mixtas para alcanzar el capital exclusivo" no significa que las transnacionales persistan en "celibato", porque en medio de la competición aún existen necesidades de cooperación. No obstante, el capital mixto y la cooperación en el futuro se basarán en mayor medida en el beneficio recíproco.
17/08/2004