El ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil divulgó el día 7 un comunicado expresando la decepción del gobierno brasileño con la decisión del presidente de Bolivia Evo Morales de establecer el monopolio de las exportaciones de petróleo crudo reconstituido y de gasolina blanca.
Morales firmó este domingo un decreto supremo que otorga el monopolio a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
La decisión cayó como un balde de agua fría en Brasilia y en la dirección de la petrolera estatal Petrobras, que negociaba el valor de la indemnización por la expropiación de dos refinerías por el gobierno boliviano.
"El gobierno brasileño expresa su decepción con el Decreto Supremo No. 29122, que otorga a YPFB el monopolio de la exportación de petróleo crudo reconstituido y de las gasolinas blancas, con efecto directo sobre la viabilidad económica de las refinerías de Gualberto Villaroel e Guillermo Elder Bell, de propiedad de la Petrobras",señala el comunicado.
"La medida perjudica y puede inviabilizar el proceso negociador de adecuación de la situación de las dos refinerías al cuadro jurídico institucional estipulado por el Decreto Supremo 28701, en el cual Petrobras se encuentra empeñada de buena fe", agrega.
El decreto mencionado es el que nacionalizó un año atrás la cadena de producción y distribución de los hidrocarburos, y que luego de tensas negociaciones Petrobras reconoció como legítimo a condición de que sus instalaciones expropiadas fueran indemnizadas en su justo valor.
La nota cierra con una advertencia sobre las consecuencias que la decisión de La Paz puede tener sobre las relaciones bilaterales.
"Independientemente de las acciones legales que Petrobras vaya a tomar en defensa de sus intereses legítimos, el gobierno brasileño no puede dejar de notar el impacto negativo que este y cualquier otro gesto unilateral puede tener en la cooperación entre dos países" ,concluye el comunicado.
El presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli, dijo el día 8 que la empresa aún espera llegar a un acuerdo con el gobierno boliviano por el pago de las refinerías, e informó que hará una propuesta sobre el precio a ser abonado con la exigencia de que sea respondida en el plazo de 48 horas.
En caso de que no se llegue a un acuerdo en ese plazo, Gabrielli amenazó a apelar jurídicamente y cancelar inversiones en el país vecino.
Las dos refinerías en cuestión, una en Cochabamba y otra en Santa Cruz, fueron vendidas por el Estado boliviano a Petrobras en 1999, por las que fueron pagados cerca de 100 millones de dólares. (Xinhua)
08/05/2007