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Para lograr el objetivo de reducir la extrema pobreza y el hambre a la mitad en 2015, los países desarrollados deberán reducir sus subsidios y aranceles, indica el informe publicado el día 19 por el Banco Mundial en la capital china.
El sector agrícola es esencial para el crecimiento general, la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria, indica el informe, que subraya que el crecimiento del PIB derivado de la agricultura es casi cuatro veces más efectivo en la reducción de la pobreza que el originado en otros sectores.
Los países ricos deben por tanto reformar sus políticas, especialmente relevante es la reducción de las ayudas al algodón por parte de Estados Unidos, las cuales generan una caída de precios para los pequeños propietarios africanos, indica el informe.
En el pujante sector de los biocombustibles, el problema radica tanto en los restrictivos aranceles como en las fuertes subvenciones existentes en los países ricos, los cuales elevan el los precios de los alimentos y reducen las oportunidades de exportación de los productores de los países en vías de desarrollo.
"El crecimiento agrícola ha logrado grandes éxitos en la reducción de la pobreza rural en Asia Oriental en los últimos quince años", sostiene Francois Bourguignon, economista jefe del Banco Mundial.
"El reto es mantener y expandir la capacidad única de la agricultura para reducir la pobreza, especialmente en África Subsahariana y Asia Meridional, en el que el número de residentes rurales en situación de pobreza continúa aumentando y se mantendrá por encima del número de residentes urbanos en situación de pobreza durante al menos tres décadas", defiende Bourguignon.
Asimismo, el informe demanda una mayor inversión en el sector agrícola en los países en vías de desarrollo y subraya la necesidad de situar al sector en el centro de la agenda de desarrollo si se desean lograr los objetivos de reducción de pobreza para 2015.
El informe, titulado "Agricultura para el Desarrollo", indica que los sectores agrícola y rural han sufrido una carencia de inversión en los últimos veinte años, ya que apenas un 4 por ciento de la ayuda oficial al desarrollo se destina a la agricultura en los países en vías de desarrollo, mientras que un 75 por ciento de la población pobre del planeta reside en áreas rurales.
"La agenda puede beneficiar a los 900 millones de residentes rurales del mundo en desarrollo que viven con menos de un dólar al día, la mayor parte de los cuales pertenece al sector agrícola", afirma Robert Zoellick, presidente de la institución internacional.
"Necesitamos conceder a la agricultura una mayor prominencia generalizada. A escala mundial, los países deben aplicar reformas esenciales como la reducción de las ayudas que distorsionan el mercado y la apertura de éstos, mientras que los grupos civiles, especialmente las organizaciones de agricultores necesitan tener mayor peso en la adopción de la agenda agrícola", subraya Zoellick.
De este modo, el Banco Mundial continuará incrementando la inversión en agricultura y desarrollo rural, con un volumen de préstamos de 3.100 millones de dólares en el año fiscal 2007, elevando por cuarto año consecutivo los fondos destinados a este sector.
Los países que se encuentran en proceso de cambio como China, India y Marruecos deben reducir la brecha en ingresos entre áreas rurales y urbanas y reducir la pobreza rural en 600 millones de personas sin caer en las trampas de las ayudas y la protección, las cuales limitan el crecimiento y castigan a los consumidores más pobres.
En países urbanizados, principalmente América Latina, el Caribe, Europa del Este y Asia Central, el objetivo es vincular los pequeños propietarios con los mercados modernos alimentarios y generar puestos de trabajo remunerados en las áreas rurales. (Xinhua) 20/10/2007
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