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El sólido crecimiento económico elevará los ingresos fiscales de China hasta superar los 5 billones de yuanes (unos 675.700 millones de dólares USA) este año, un aumento del 27,23 por ciento respecto al pasado año, según el economista jefe del Buró Nacional de Estadísticas, Yao Jingyuan.
Las estimaciones son, en cualquier caso, conservadoras, puesto que el incremento interanual registrado en los primeros nueves meses del año ascendió al 31,4 por ciento.
La abolición de los impuestos a la agricultura supuso una disminución de 125.000 millones de yuanes (unos 16.900 millones de dólares USA) en los ingresos de las arcas estatales chinas.
Yao atribuyó los avances económicos del país a los progresos logrados en el sector cerealero, que registrará una producción de 500.000 millones de kilogramos este año, y en el sector industrial, que registró un crecimiento interanual del 37 por ciento en los ocho primeros meses del año.
De acuerdo con el economista, el crecimiento de la inflación ligado a la subida de precios de los alimentos es de carácter estructural y no puede considerarse generalizado a todos los niveles, como muestra que las subidas de precios en las ciudades de Shanghai, Beijing y Guangzhou fueron relativamente pequeñas.
Según Yao, los principales problemas que afronta la economía china derivan del excesivo crecimiento de la inversión en activos fijos, créditos y préstamos, así como el superávit comercial.
Por su parte, Xie Fuzhan, también economista del buró, considera que el IPC se situará en torno al 4,5 por ciento en el computo anual de 2007, cifra que supone una inflación modesta y tolerable.
Yao y Xie coinciden en que la economía china será capaz de mantener un crecimiento estable, que podría superar incluso el 11, 5 por ciento, en el que será el quinto año consecutivo con un crecimiento superior al 10 por ciento. (Xinhua) 27/11/2007
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