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La economía de Brasil parece enfrentar el día 16 la primera oportunidad seria de demostrar que sus fundamentos están tan sólidos como pregona el gobierno, y que puede soportar incólume embates de crisis como la de Estados Unidos.
Tanto el ministro de Hacienda, Guido Mántega, como el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, reafirmaron este miércoles que Brasil cuenta con un mercado interno en expansión, por lo que los efectos de una recesión en Estados Unidos serían mínimos.
"El país tiene cada vez más una economía anclada en el crecimiento sustentado", dijo Meirelles a periodistas. Mántega, por su parte, confirmó la previsión oficial de que la economía crecerá "un robusto 5 por ciento en 2008", al mismo nivel que en 2007.
Más allá del optimismo oficial, algunos especialistas han advertido que la cautela y la aversión al riesgo deberán estar presentes en los próximos meses a partir de este inicio turbulento en los mercados financieros globalizados.
"En 2008, Brasil debe pasar por importantes pruebas de resistencia y superación", señaló la firma de clasificación de riesgo Austin Ratings, en un informe divulgado hoy.
"Será el momento en el que toda acción concentrada para reducir los puntos de vulnerabilidad probará su eficiencia, y principalmente confirmará si el país efectivamente mudó de nivel", agregó.
En ese último caso, sería sólo una cuestión de tiempo para que Brasil sea ascendido a la categoría de "Grado de Inversión", explicó en referencia a la ansiada clasificación en el selecto grupo de países con condiciones macroeconómicas y de mercado sólidas.
"La expectativa es que la onda mundial de optimismo, que llevó a Brasil a romper fronteras en los diversos campos de la economía en 2007, deba perder fuerza a lo largo de 2008, dando lugar a la cautela y al conservadurismo", advirtió.
Los mayores temores se han evidenciado en lo que va de esta semana cuando la Bolsa de Valores de Sao Paulo, que ha encajado dos grandes jornadas de pérdidas en medio de la volatilidad globalizada, y su índice Ibopvespa, se han descapitalizado en un acumulado de 5,6 por ciento.
Para los economistas, las bolsas de valores son un termómetro de la confianza y del clima de inversión.
La de Brasil es una de las 10 más importantes del mundo, y en ella se negocian acciones de empresa vinculadas a la economía real globalizada y de grandes exportadoras de materias primas y productos básicos.
Lo precios de esos bienes han caído en las últimas jornadas en los mercados de futuros por el miedo a una recesión seria en Estados Unidos. Por eso muchos operadores se debaten entre la cautela a la espera de señales más claras o el simple nerviosismo común en tiempos de turbulencia.
El analista Eduardo de Barros, especialista en renta fija, señaló que la economía brasileña "está desprendida de la de Estados Unidos y tiene sus propios fundamentos", como una buena balanza comercial, estabilidad y excelente relación deuda/PIB.
Barros calificó como "movimiento natural", la volatilidad que sacude a Brasil y al resto de los mercados.
Esta semana, el nerviosismo se acentuó con la divulgación de resultados corporativos de gigantes financieros de Estados Unidos, que fueron sacudidos por la crisis de las hipotecas de alto riesgo que estalló en el pasado verano boreal en ese país.
Algunos otros análisis, como los de la firma Standard and Poor's en Brasil, creen, como el gobierno, que el impacto en Brasil será limitado, y que la economía brasileña va a crecer entre 3,5 y 4 por ciento este año, apenas por debajo del 5 por ciento estimado por el gobierno en 2007 y 2008.
Para las próximas jornadas, los mercados e inversionistas tratarán de dilucidar el alcance de indicadores de la economía de Estados Unidos, como el índice de inflación divulgado hoy, que da cuenta de un alza de 4,1 por ciento, la más alta desde 1990.
El economista Pedro Paulo Silveira, jefe del departamento económico de la consultora brasileña Gradual, cree que los países emergentes, como China, India, Rusia y el propio Brasil seguirán sustentando los precios de las materias primas.
"Estados Unidos ha perdido parte de su peso en la economía mundial y fue sustituido por los emergentes. Esa es característica del actual ciclo de crecimiento impulsado además por la fuerte demanda de productos básicos", explicó. En ese caso, la actual volatilidad de los mercados sería superada en el corto plazo.
Para Silveira, sólo una visión "eurocéntrica" occidental pretende ignorar que quien está con problemas es Estados Unidos, mientras el resto del mundo está creciendo.
Lo que sucede en los mercados de Estados Unidos es entonces "una corrección necesaria", según su criterio.
No se justificaba que las acciones en Nueva York siguieran "allá encima" justo cuando hay una desacaleración que comenzó a dar señales en enero de 2006. Tampoco que los papeles de los bancos siguieran altos cuando han tenido un colapso por el mercado de las hipotecas de alto riesgo, añadió.
En este contexto, Brasil va a mantener su estabilidad por largo tiempo, y soporta una crisis, aunque en el corto plazo pague el precio de ser una economía globalizada, pues cuando el inversionista se asusta por Estados Unidos acaba sacudiendo también a los emergentes, afirmó. (Xinhua) 17/02/2008
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