Actualizado a las 2008:03:05.10:07

Brasil prevé crecimiento de 5 por ciento en 2008

Brasil atraviesa su mejor momento económico en años, con un crecimiento previsto de 5 por ciento en 2008 a pesar de la crisis hipotecaria en Estados Unidos.

En los últimos meses, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva viene siguiendo con atención la crisis en los mercados crediticios y confía en que por el momento las consecuencias directas para la economía brasileña no son significativas.

El consenso entre los líderes políticos y los especialistas en el motor de la economía sudamericana y mayor mercado del subcontinente es que el país se encuentra en condiciones inéditas para enfrentar las turbulencias externas.

El gobierno confía en que, manteniendo el equilibrio fiscal, las políticas sociales y el modelo económico basada en control de la inflación más promoción del crecimiento podrá seguir adelante con su estrategia de desarrollo, mientras el mundo busca una salida a las amenazas de estancamiento.

Para despejar dudas de cómo entiende que debe ser superada esta crisis, el presidente Lula da Silva reclamó que los Estados Unidos asuman "la responsabilidad de evitar que esta crisis se extienda y pueda crear una crisis mundial".

"No es posible que personas que no tengan ninguna casa en los Estados Unidos, que no hicieron ninguna hipoteca, paguen la crisis de la irresponsabilidad de algunos que resolvieron ganar dinero fácil, como si estuviesen apostando en un casino", subrayó un mes atrás.

Los analistas brasileños coinciden en que existe la posibilidad de que la crisis no afecte la pujanza de las grandes economías emergentes, por lo que continúan optimistas sobre el futuro de su país.

Para el economista del Instituto de Pesquisas Económicas Aplicadas (IPEA), Paulo Levy, la crisis estadounidense aumentará la importancia de China como participante de la economía global.

La desvalorización del dólar debe llevar a una reducción del déficit de cuenta corriente en los Estados Unidos, lo que deberá promover un nuevo equilibrio mundial, aunque habrá que atravesar un cuadro de reducción del comercio internacional y un crecimiento más moderado.

Según Levy, si China consigue redireccionar los elementos dinámicos de su crecimiento para el mercado interno, es posible que los efectos de la crisis sobre la economía mundial sean menos acentuados.

Al mismo tiempo, el escenario de recesión económica en los países desarrollados empieza a crear preocupaciones en América Latina.

Según un estudio realizado por la Fundación Getulio Vargas (FGV), el índice de Expectativas con relación al futuro cayó de 4,7 puntos en octubre para 4,1 a comienzos de este año, de acuerdo a consultas realizadas en 16 países de la región.

Lía Valls Pereia, de la FGV, destacó que a pesar de la caída de las expectativas, la crisis viene afectando más fuertemente a Europa y menos a los Brics (Brasil, Rusia, India y China) y a los países latinoamericanos. En Brasil, la pregunta que ronda las mesas de debate es si la crisis va a confirmar la tesis de una onda en los países emergentes respecto a la crisis en el centro, donde se teme que la actual desaceleración pueda conducir una recesión en toda regla.

En un informe divulgado esta semana al presentar su balance anual, la Compañía Vale (la antigua Vale do Rio Doce), exportadora brasileña de mineral de hierro y mayor empresa en valor de mercado del país, observó que "la hipótesis del desacople es inconsistente con el funcionamiento de una economía globalizada".

Para la Vale, con todo, el dinamismo de las mayores economías emergentes, como China e India, deberá compensar "parcialmente" el efecto de la contracción del crecimiento en las economías desarrolladas.

Un estudio del departamento de pesquisas del Bradesco, mayor banco privado de Brasil, subraya por otro lado que el estímulo de la política monetaria que viene siendo practicado por la FED ( Reserva Federal), el Banco Central estadunidense, comienza a ser menos eficaz.

Un importante canal de transmisión de la política monetaria, el mercado inmobiliario estadunidense, es el más afectado por la crisis, a diferencia de los ciclos de reducción de los intereses a inicios de la década de 1990 y después de 2001, cuando la construcción de viviendas ganó un fuerte impulso dando oxígeno a toda la economía.

A pesar de las dificultades, el Bradesco considera que a partir del segundo trimestre de este año deberá comenzar a observarse una gradual recuperación de la actividad en el país del norte. En el equipo económico brasileño la visión más cautelosa es la del presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, quien considera que su país está suficientemente fortalecido para enfrentar la crisis, pero advierte "que nadie tenga la ilusión de que Brasil quedará totalmente inmune".

El ministro de Hacienda, Guido Mantega,por su parte, cree que el país puede incluso salir más fortalecido a los ojos de los inversores internacionales después de atravesar la tormenta.

Mantega resalta que la economía brasileña se está constituyendo en un mercado de masas, generado por la expansión del empleo y la renta, por la política de salario mínimo y fundamentalmente por la fuerte expansión del volumen de crédito en el país, que avanza para alcanzar los 600.000 millones de dólares.

Otro dato destacado en el reciente anuncio de que por primera vez en su historia Brasil pasó de ser un país deudor a ser acreedor en términos líquidos, al haber superado sus reservas internacionales (188.000 millones de dólares) el volumen de deuda externa total en unos 4.000 millones de dólares.

Completando el panorama, los descubrimientos de grandes reservas petrolíferas submarinas por la estatal Petrobras garantiza importantes recursos en el mediano plazo.

El shock del precio de petróleo, que supera los 100 dólares en el mercado internacional, además, no afectó a la economía local, ya que los aumentos no están trasladados al consumo interno, beneficiado por la valorización del real respecto de la moneda verde.

Un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en torno a 5 por ciento en 2008 y de 4,5 por ciento el año próximo continúa en las previsiones de la mayoría de los analistas.

Para los más optimistas, esas condiciones permiten pensar que el país obtendrá ya este año el "grado de inversión" por las calificadoras de riesgo, que permitirá una gran llegada de recursos externos.

Así piensa el ex secretario de Política Económica del ministerio de Hacienda, Julio Gomes de Almeida, del Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial (IEDI), para quien en esta crisis " Brasil ya está demostrando que es grado de inversión". (Xinhua-CRI)
05/03/2008

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