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El presidente de la Reserva Federal de EEUU, Ben Bernake advirtió el día 2 al Congreso de su país que la economía de EEUU podría contraerse en el primer semestre de este año, insinuando la posibilidad de una recesión en proceso.
"Es posible que el producto interno bruto (PIB) no crezca mucho en el primer semestre del 2008 e incluso podría contraerse ligeramente", expresó Bernanke en su testimonio ante el Comité Económico Conjunto del Congreso. Sin embargo no utilizó la palabra recesión.
El jefe del banco central de EEUU también descartó una seria recesión.
"Esperamos que la actividad económica se fortalezca en el segundo semestre del año, en parte como resultado de las estimulantes políticas monetaria y fiscal", señaló.
"Y se espera que el crecimiento avance a su ritmo sostenible o un poco mayor para el 2009, impulsado por una estabilización de las actividades en bienes raíces, aunque a bajos niveles, y gradualmente se mejoraren las condiciones financieras", afirmó.
"Sin embargo, ante la reciente turbulencia en los mercados financieros, la incertidumbre que acompaña a este pronóstico es muy alta y los riesgos de un retroceso continúan", adviritó.
Bernanke señaló que la Reserva Federal ha tomado una serie de medidas para impedir una posible recesión. "En respuesta al mayor debilitamiento de las condiciones económicas, la Reserva Federal continúa flexibilizando la postura de la política monetaria", dijo.
El banco central redujo su objetivo de tasas de fondos de la Reserva Federal por un total de 125 puntos base en enero y 75 puntos adicionales en su reunión de marzo, dejando el actual objetivo en 2, 25 por ciento, es decir 3 puntos porcentuales menor a su nivel del verano pasado.
"Anticipamos que esas acciones, junto con las que hemos tomado para impulsar la liquidez en el mercado, ayudarán a promover el crecimiento con el tiempo y a mitigar los riesgos para la actividad económica", indicó Bernanke.
Bernanke también defendió la decisión de la Reserva Federal de salvar a Bear Stearns, cuya liquidez se deterioró recientemente. La Reserva Federal votó por unanimidad a favor de aprobar que JP Morgan se encargue de Bear Stearns y acordó proporcionar una importante línea de crédito multimillonaria para el contrato.
"Con las frágiles condiciones financieras, la repentina caída de Bear Stearns podría haber llevado a una caótica relajación de posiciones en esos mercados y podría haber afectado severamente la confianza", explicó Bernanke.
"Dadas las actuales presiones excepcionales sobre la economía global y el sistema financiero, los daños causados por la caída de Bear Stearns podrían haber sido severos y extremadamente difíciles de contener", dijo, añadiendo que los adversos efectos no se habrían limitado al sistema financiero sino que se habrían sentido ampliamente en la economía real a través de sus impactos en los valores de acciones y la disponibilidad de crédito. (CRI) 03/04/2008
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