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El Banco Central de Chile (BCCh) adoptó el martes la mayor alza de interés desde la crisis asiática de 1998, al elevarla en 50 puntos base y ubicarla en 6,75 por ciento, superando las expectativas del mercado.
La nueva Tasa de Política Monetaria (TPM) representa un récord desde que se mide la variable en términos nominales, y refleja la alta preocupación del BCCH por la persistencia inflacionaria y la menor confianza que tiene el mercado en que se pueda lograr la meta de volver a una cifra de 3 por ciento de inflación en dos años.
Al parecer, en esta decisión influyó la aparición de dos nuevos antecedentes inquietantes sobre el comportamiento de los precios internos: el sorpresivo y alto Indice de Precios al Consumidor (IPC) de mayo de 1,2 por ciento, impulsado por los precios de los alimentos y el petróleo, y la evidencia de un contagio inflacionario hacia otros productos.
Precisamente, esta propagación es la que quiere evitar el ente emisor, por lo que estos datos generaron dudas sobre la capacidad que tiene para controlar la inflación.
Con esta alza del IPC, la inflación anualizada llegó a 8,9 por ciento, la mayor cifra en 14 años, pese a que el propio instituto emisor había anticipado el mes pasado que esta cifra iría bajando.
Según el BCCH, "la inflación de mayo superó significativamente lo anticipado", y admitió que varias medidas subyacentes también se han incrementado.
Analistas coinciden en que lo más preocupante es que no están claras las proyecciones sobre el logro de la meta del 3 por ciento de inflación, mientras que las estimaciones de entidades privadas a dos años la sitúan en 3,5 por ciento, a lo que se añaden las previstas situaciones inflacionarias en el sector financiero.
Para subir la tasa en 50 puntos, el BCCh argumentó que "dado el deterioro que ha experimentado el panorama inflacionario", el aumento en la tasa era "necesario para evitar una postergación indeseada de la convergencia de la inflación hacia 3 por ciento".
Esta es la mayor elevación en la tasa de política monetaria desde el 17 de septiembre de 1998, cuando la institución tomó la polémica medida de aplicar un alza de 550 puntos base para contrarrestar los efectos de la crisis asiática.
En esa época, la tasa de instancia era medida en términos reales, por lo que a la cifra había que sumarle la inflación. A partir de agosto de 2001, la medición se hace en términos nominales.
Al comentar la decisión del BCCh, el senador y ex ministro de Hacienda, Carlos Ominami, afirmó: "Yo lo lamento, porque ha sido una medida mala para enfrentar, lo que me parece, es el principal problema de la economía chilena, que es la pérdida de dinamismo. No cabe duda que hay un problema inflacionario, pero que responde a shocks externos".
Por su parte, el senador derechista José García Ruminot, dijo que "me parece que con esta decisión estamos empeorando el actual escenario. Hubiese preferido que el Banco Central se tomara más tiempo para poder llegar a la meta inflacionaria proyectada, y no actuara ahora provocando un mayor diferencial de tasas".
Rodrigo Ibáñez, directivo del Banco de Chile, comentó que la subida de tasa "nos sorprendió. Lo que el Central hace es dar una buena señal para contener las expectativas inflacionarias y evitar una propagación. En el comunicado no se habla del dólar, lo que da la idea de que el canal del tipo de cambio está cerrado".
En general, hay coincidencia en que con esta decisión el mercado vuelve a tomar confianza en el BCCh. (Xinhua) 12/06/2008
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