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La continua alza del precio del petróleo, que amenaza a la economía internacional, exige medidas tanto para reducir el consumo como para aumentar la capacidad de producción y hacer frente a las necesidades del crecimiento económico mundial.
Esta es la opinión del gobierno y de especialistas en Brasil, país que conquistó hace poco tiempo su autosuficiencia petrolera y se ha convertido desde el año pasado en la principal esperanza del mercado de combustible, gracias al descubrimiento de grandes reservas submarinas que pueden convertirlo en pocos años en un gran exportador.
La preocupación en Brasil es que las tendencias inflacionarias provocadas en todo el mundo por el aumento del precio del petróleo, que alcanzó en los últimos días los 140 dólares el barril, continúen impactando a la economía local y afectando el ansiado crecimiento sustentado, para el que Brasil realizó grandes esfuerzos.
En entrevista televisiva, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva señaló esta semana que los especialistas atribuyen el alza al aumento del consumo en el mundo y al uso de las reservas petroleras en Estados Unidos, pero dice que la suba es exagerada.
"El petróleo no precisaría costar lo que está costando. Podría estar a la mitad, lo que ya estaría bien", subrayó.
Para el profesor Saul Suslik, del Centro de Estudios del Petróleo (Cepetro) de la Universidad de Campinas, la razón fundamental para el aumento del precio del combustible es que la industria petrolera no está preparada para hacer frente a la demanda creciente.
Suslik resalta que se trata de un problema mundial que exige medidas para que se reduzca el consumo en lugares como Estados Unidos, Europa, China e India.
Entre las alternativas que se presentan está la propuesta de la Unión Europea de que se aplique un impuesto al consumo, la que enfrenta fuertes resistencias por parte de Estados Unidos.
La dependencia de las grandes economías del consumo de hidrocarburos, en una fase de crecimiento mundial como la experimentada en lo que va del siglo, puso en jaque la capacidad de los países productores.
A pesar de la crisis y el aumento del precio, los países desarrollados mantienen, en la mayoría de los casos, una cultura de alto consumo de petróleo, mientras que el crecimiento económico en los países en desarrollo requiere crecientes fuentes de energía.
Según la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), llevará aún algunas décadas para que los avances en investigación y desarrollo, sumados a la voluntad política, permitan al mundo depender menos de los combustibles fósiles.
Datos de la entidad indican que el consumo per cápita en América Latina y el Caribe descendió de 4,64 a 4,59 barriles por habitante entre 2002 y 2006, considerado relativamente bajo para los patrones mundiales.
En Estados Unidos, el consumo de petróleo per cápita se mantiene constante, pasando de 25 barriles en 2002 a 25,12 barriles en 2006, mientras que en Europa el consumo per cápita fue de 10,21 barriles en 2006.
Si bien en China el proceso fue inverso, donde el consumo per cápita entre 2002 y 2006 subió de 1,50 a 2,07 barriles, continúa estando por debajo de la media en los grandes países consumidores .
América Latina y el Caribe consumió en 2006 algo más de dos veces de petróleo per cápita con respecto a China, en tanto que el consumo de Estados Unidos fue 5,47 veces superior al de los países latinoamericanos y 12,13 veces más que el de China.
De acuerdo con el profesor Suslik, existen señales de que la posibilidad de un aumento de la producción en el corto plazo es poco probable.
"La OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) no tiene más el margen que tenía en el pasado para determinar los precios.
"Los grandes países productores no tienen más la capacidad ociosa que tenían en el pasado, como se vio en la última reunión de la OPEP, en la que Arabia Saudita prometió aumentar la producción en 200.000 barriles diarios, lo que en la práctica es muy poco significativo", resaltó.
El especialista relativizó el papel de los especuladores en la situación actual, ya que, explicó, ellos actúan tanto comprando como vendiendo, por lo que en el mediano plazo sus acciones se neutralizan.
El profesor consideró que el mercado del petróleo continuará volátil por un buen tiempo, y que la estabilización del precio en niveles aceptables depende de las perspectivas de la economía mundial y, en particular, la estadunidense, la que por el momento es imprevisible.
Lo que debería ocurrir, apuntó el especialista, es un acuerdo internacional para que el mercado de petróleo tenga previsibilidad.
En ese sentido, el presidente Lula da Silva anunció que propondrá una discusión en el ámbito del G-8 (grupo de los países más ricos del mundo) para evaluar medidas que reduzcan el impacto del costo del petróleo sobre los alimentos, debido a sus efectos en los fertilizantes y en el transporte.
"Creo que el mundo se dará cuenta de la irresponsabilidad de este momento, tanto por el petróleo como por los alimentos", enfatizó. (Xinhua) 30/06/2008
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