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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de China, un importante indicador de la inflación, registró un incremento del 6,3 por ciento en julio, informó hoy en Beijing el Buró Nacional de Estadísticas (BNE).
La cifra, comparada con el 7,1 y el 7,7 por ciento registrados en junio y mayo, respectivamente, corresponde, en términos generales, a las predicciones.
"El continuo descenso del IPC es una señal positiva de que las medidas gubernamentales destinadas a aliviar la presión inflacionaria han resuntado efectivas", señaló Zhang Xiaojing, analista de la Academia de Ciencias Sociales de China.
Zhang atribuyó la baja del precio a la caída de los importes de los alimentos y a una reducción de la demanda debida a la desaceleración económica.
El precio de los alimentos, que supone más de un tercio del cálculo del IPC, subió un 14,4 por ciento en julio, índice 6 puntos porcentuales inferior al crecimiento durante la primera mitad de este año.
El precio de la carne en general también experimentó un alza del 16 por ciento, y el de la carne de cerdo aumentó un 12,1 por ciento. Los precios del aceite comestible, la verdura, los productos acuáticos y los cereales registraron aumentos del 30,8, 8,4, 18,3 y 8,6 por ciento, respectivamente.
En los primeros siete meses del año en curso, el indicador de la inflación se incrementó en un 7,7 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado. En las zonas urbanas la subida fue del 7,4 por ciento, mientras en las zonas rurales fue del 8,3 por ciento.
El indicador de precios al productor (IPP) de los productos industriales subió en julio un 10 por ciento respecto al registrado en el lapso correspondiente de 2007, y es el más elevado desde 1996, informó el lunes la misma fuente.
El aumento del IPP no repercutirá inmediatamente en la presión sobre el IPC, dijo Zhang Liqun, investigador del Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado, el gabinete de China.
Xu Lianzhong, analista de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, pronosticó que el aumento del IPP en agosto sería moderado y el IPC continuaría cayendo en los próximos meses.
Sin embargo, otros analistas consideran que los riesgos de subida de la inflación se mantienen fuertes, puesto que el crecimiento de los precios al productor se ha acelerado. Se cree que muchos negocios han tenido limitados márgenes de beneficio en los últimos meses, mientras el IPC ha dejado de reflejar su aumento en los costes de producción.
La cifra del IPC de China fue superior al cuatro por ciento desde junio del año pasado debido a la subida del precio de la carne porcina, que alcanzó en febrero el 8,7 por ciento, un máximo récord mensual en los últimos 12 años.
"Aunque China se enfrenta a menos presión inflacionaria, aún necesitamos mantener la cautela ante las fluctuaciones de los precios y dar prioridad al control del incremento de los mismos y prevenir la inflación", indicó Xu.
Además, el analista señaló que el gobierno debe aumentar los subsidios a las familias de bajos ingresos y el umbral del impuesto sobre la renta de las personas físicas, además de eliminar las cargas fiscales sobre los intereses de ahorros bancarios a fin de estimular la demanda interna.
Sherman Chan, analista del Servicio de Inversores de Moody, sostuvo que la eficiencia de producción más alta reducirá los costes de los negocios y desacelerará la inflación. El gobierno puede considerar la mejora de las infraestructuras y falicitar el desarrollo tecnológico, factores ambos que permitirían fomentar la productividad sin crear presiones inflacionarias.
Por su parte, Zhang rechazó que pueda lograrse la meta del crecimiento anual del 4,8 por ciento del IPC de China este año. No obstante, matizó que, dados los reajustes a la baja, puede esperarse que la subida media del IPC en el cuarto trimestre del año llegue a la tasa deseada. (Xinhua) 12/08/2008
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