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Mientras Estados Unidos y otros países desarrollados atraviesan una profunda crisis económica, China mantiene alto y estable su ritmo de crecimiento.
Ya ha transcurrido más de un año desde el inicio de la crisis y los mercados siguen inestables y la amenaza de "stagflation" (recesión con inflación) persisten en Occidente, afirmaron economistas citados hoy por la prensa en Chile.
La baja reciente en el precio de las materias primas, en especial del petróleo, y sus posibles efectos sobre la inflación han suscitado cierto optimismo, pero es muy prematuro para ver el final de la crisis.
La crisis en Estados Unidos y otros países desarrollados ha suscitado turbulencias en los mercados internacionales y afectado a los países pequeños.
La inflación, que afecta al mundo entero, ha llegado a niveles históricos, sobre todo por los altos precios del petróleo y los alimentos, semejante a los años 70 del siglo pasado.
Algunos economistas, como el presidente del Banco Central de Chile, José de Gregorio, insiste en la gran incertidumbre en la economía mundial y califican a esta crisis como "la peor" desde la Gran Depresión de 1929.
Los expertos afirman que la actual crisis incluye galopante inflación, bajo crecimiento, baja productividad, enorme desempleo y desvalorización del dólar.
El 24 de octubre de 1929, llamado "jueves negro", el pánico provocó una oleada de ventas de acciones y colapsó la Bolsa de Valores de Nueva York.
Al derrumbe de las acciones y otros valores, siguió la quiebra de miles de bancos y más de 100.000 sociedades mercantiles.
En Estados Unidos, la producción industrial se redujo a la mitad, el ingreso agrícola decayó en más del 50 por ciento, los salarios bajaron 60 por ciento, la inversión se redujo 90 por ciento y uno de cada cuatro trabajadores quedó desempleado.
Con excepción de la entonces Unión Soviética, todos los países se vieron afectados por la crisis bursátil y financiera, que expresaba una situación económica grave desde 1928, cuando las compras habían disminuido y los mercados se hallaban saturados.
El descenso de las actividades industriales fue la causa de la caída de la bolsa y el "crack (desplome) bursátil aumentó las dificultades económicas a partir de entonces.
Los actuales altos precios de los combustibles y alimentos, y la disminución del comercio desaceleraron el crecimiento de las principales economías occidentales y agravaron la crisis económica de las naciones del tercer mundo.
Hoy ya se da como un hecho que la economía estadounidense entrará en recesión a final de año.
"Veo una posible recesión para final de año, pero será relativamente corta y tenue," dijo el vicepresidente de política económica en la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Martin Regalia.
Otros pronósticos indican que la crisis de la economía estadounidense durará al menos dos o tres años más. Debido a la globalización, la crisis económica se ha extendido desde Estados Unidos hasta los principales países europeos y asiáticos.
La economía japonesa descendió a una tasa anual de crecimiento de 2,4 por ciento entre abril y junio de este año.
Alemania, otro gran país exportador, bajó su expansión a 2 por ciento, mientras que Francia e Italia registraron una contracción. Algunos economistas consideran que España y Gran Bretaña están en recesión económica.
En opinión del empresario chileno, Ricardo Claro, los castigos y pérdidas en Estados Unidos, Europa y Japón por el solo concepto "subprime" es de 408.800 millones de dólares y las pérdidas totales del sistema financiero se ubican entre 945.000 millones y dos billones de dólares.
Numerosas naciones comienzan a sentir los efectos secundarios de la inflación en los precios de bienes y servicios, además de los señalados en alimentos y energía.
Por ejemplo, en Estados Unidos los precios mayoristas en julio subieron 9,8 por ciento sobre julio de 2007.
Pero China, que ya probó su fortaleza y estabilidad durante la llamada "Crisis Asiática" (1988-1999) mantiene su crecimiento, aunque no es inmune a los efectos del proceso inflacionario mundial.
Las exportaciones de China a Estados Unidos, Europa y Japón han disminuido pero son compensadas por su enorme mercado interno que lleva más de 30 años en crecimietno demanda de bienes y servicios.
Lo más importante es que China seguirá creciendo en torno al 10 por ciento anual, como lo ha planificado, elevando su productividad y eficiencia industrial, confirmando que es la cuarta economía del mundo después de Estados Unidos, Japón y Alemania.
Mientras Occidente se debate en la incertidumbre de sus mercados y el dólar se mantiene a la baja, la economía china da muestras de vigor. (Xinhua) 01/09/2008
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