Actualizado a las 2008:09:22.13:15

Radiografía económica: un nuevo enfoque de la crisis de las subprime de EEUU después de la "Tormenta de Lehman Brothers"

Casi con un año de anterioridad, cuando la crisis de las subprime de EEUU comenzó a impactar a los mercados monetarios de América y Europa, un número de economistas occidentales la calificaron de "pesadilla". Este término induce fácilmente a pensar que después de la pesadilla aparecerá una mañana esplendorosa con toda su riqueza de matices. Pero esta mañana tarda mucho en llegar, en tanto que la pesadilla se ha convertido en una tormenta que asola a todo el mundo. La declaración de bancarrota de Lehman Brothers ha empujado una vez más a una nueva altura la crisis de las subprime.

La subestimación del impacto de la crisis de las subprime demuestra que para enfocar el actual sistema económico global es necesario por lo menos tomar en cuentra dos problemas: Primero, en un gran contexto de la globalización económica, la dejadez administrativa de algunos países producirá consecuencias más graves que antes. Segundo, conforme al avance de la globalización económica, es muy posible que durante un tiempo bastante largo aún sea necesario depender del sistema monetaria que actualmente tiene como su protagonista a EEUU, y los problemas derivados del desequilibrio de este sistema perdurarán a largo plazo.

Con respecto al primer problema, se puede sintetizar en término de desequilibrio administrativo. Antes, reconocidos estudiosos de Occidentes prestaban más atención a la administración gubernamental de los países en vías de desarrollo, y en especial, los países pobres. A su juicio, el desequilibrio global de desarrollo en el mundo en los terrenos económico y comercial así como la pobreza prolongada del mundo se debe en gran medida a la deficiente administración de los países en vías de desarrollo. Pero la presente crisis de las subprime de EEUU ha demostrado que en los países desarrollados, en particular en los países de motores económicos del mundo como EEUU, existen igualmente serios problemas de administración.

Tal como señalan los análisis realizados por algunos económistas occidentales, la crisis de las subprime es producto en realidad de la expansión excesiva de la política monetaria de los gobiernos, y de su administracion y control flojos. Gracias a esta política, se expanden créditos de distina clase inescruplosamente, sin tener en cuenta la capacidad de reembolso. Al mismo tiempo que crean una ilusión de buenas perspectivas de mañana, estimulan la avaricia y la especulación. Esto demuestra una vez más que en el mercado monetario sólo hay especulaciones de diversas variedades, y no existe una administración absolutamente perfecta.

Desde luego, en cuanto a la administración gubernamental, los diversos países tienen enfrente tareas distintas, sus responsabilidades varían, y las consecuencias derivadas son aún más diferentes. A juzgar por los casos sucedidos en los últimos años, la crisis monetaria en los países en vías de desarrollo tiene un impacto muy limitado. Pero cuando surgen problemas de deficiente administración en EEUU, aún cuando sólo se tratan de la bancarrota de unas empresas o bancos aislados, se producirán efectos en cadena, porque sus tentáculos se han extendido a muchos rincones del mundo. Podrá ser más serio el impacto psicológico producido por ello. Podrá sacudir en mayor escala el sector monetario, y evolucionarse finalmente en un obstáculo para el avance de los países en vías de desarrollo. Por lo tanto, no debemos subestimar los problemas existentes en la administración norteamericana y el impacto negativo que tienen en el desarrollo económico global.

El segundo problema afecta principalmente a cómo enfocamos la persistencia y la continuidad del actual sistema económico y monetario del mundo. Mucha gente sostiene que la presente tormenta de la crisis de las subprime va en favor de un cambio del sistema caracterizado por la dependencia excesiva del único lado estadounidense. Pero son una cosa los buenos deseos, y muy otra si se puede establecer un nuevo sistema multilateral en un futuro previsible. Esto es una importante razón de que la presente crisis de las subprime afecta a todo el mundo.

Debemos tener en cuenta que el sistema monetario de hoy en el mundo no es algo aislado. Es el resultado de una evolución histórica durante largo tiempo. Está estrechamente ligado con el poderío de un país, con su nivel de apertura, con el desarrollo de la globalización económica, y con la configuración económica, comercial y política de todo el mundo. Desde un punto de vista a largo plazo, el crecimiento de nuevas economías y la emergencia de nuevas potencias provocarán finalmente el cambio del vigente orden. Pero este cambio no depende de cuántas quejas que tienen los países víctimas de la crisis norteamericana, sino de su capacidad y su voluntad para asumir la responsabilidad que EEUU no quiere o no puede asumir. De manera que podrán establecer un sistema más plural, más estable, y con mayor posibilidad de desarrollo.

En fin de cuentas, no es un problema de transferencia y compartimiento, sino en mayor medida de compartir responsabildiades. Por lo tanto, el proceso no puede ser sino progresivo y prolongado, y lleno de riesgos y penalidades, y en algunos casos, va acompañado de grandes conmociones.

Si tenemos una clara comprensión de estos dos problemas, comprendemos mejor las consecuencias derivadas de la crisis de las subprime de EEUU y de otras crisis, y adquirimos mayor conciencia sobre los riesgos y responsabilidades para el desarrollo económico del mundo. (Pueblo en línea)
22/09/2008

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