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"China se ha convertido en un planeta muy diferente en estas tres décadas de política de reformas y apertura, y su desarrollo está beneficiando al mundo entero", afirmó un experto en asuntos asiáticos en una reciente entrevista con Xinhua.
Alimentar a 1.300 millones de personas con sólo el 7 por ciento de los terrenos cultivables del mundo es un milagro, un gran logro en el desarrollo económico del mundo, declaró el profesor Athar Hussain, director del Centro de Investigación sobre Asia de la Escuela de Ciencias Políticas y Económicas de Londres.
Es también un destacable progreso en el terreno de los derechos humanos que tantos chinos, que antes se encontraban en el límite de la pobreza, estén bien alimentados y tengan protección del frío, añadió.
Hussain nació en la India y creció en Pakistán. Consiguió el diploma de maestría en Economía por la Universidad de Oxford.
China es actualmente un país muy abierto, donde se pueden ver automóviles de casi todos los fabricantes, hoteles de las mejores cadenas del mundo, dijo Hussain, quien ha visitado China más de 50 veces.
Pero hace más de 20 años era completamente otra historia, cuando los visitantes se quedaban sin comer si iban a buscar alimentos más tarde de las 6:30 de la tarde, pues que la mayor parte de los restaurantes se encontraban cerrados en esa hora, recordó.
Actualmente, "es realmente otro planeta, y es un planeta que sigue cambiando muy rápido", aseguró.
Se pueden comprar frutas de Tailandia, comida para llevar de McDonald's, ropa de las mejores marcas europeas y estadounidenses, y se puede además degustar un café en las cafeterías Starbucks que hay por todas las grandes ciudades, como Beijing o Shanghai, opinó Hussain.
Además, los productos fabricados en China y exportados a muchos países han beneficiado a la gente con sus bajos precios y han aumentado el poder adquisitivo de mucha gente en todo el mundo, destacó.
De hecho, muchos países que abren fábricas o adquieren sus recursos en China se están beneficiando mucho de la creciente economía de China, aseguró el experto.
Algunos occidentales no comprenden bien el concepto de "socialismo con características chinas", pero cualquier estudioso serio de China comprende perfectamente que estas palabras describen a la perfección el modelo de desarrollo de China en las tres últimas décadas, dijo.
El modelo de desarrollo de China es una elección natural e histórica, aclaró.
Aunque la fabricación orientada a la exportación ha contribuido en gran medida al crecimiento económico, el desarrollo de China abarca un campo mucho más amplio. Comenzó en primer lugar con la reforma del sector agrícola, que liberó a los agricultores de las tierras en las áreas rurales donde la economía centralizada tenía como resultado escasez de alimentos, hasta que se adoptó la política de reformas y apertura a finales de 1978, explicó Hussain.
El flujo libre de trabajadores demostró ser un gran estímulo para la economía del país, que registró un crecimiento de dos dígitos durante más de 20 años, afirmó.
El cerebro de todos estos cambios, declaró Hussein, fue Deng Xiaoping, quien insistió hace 30 años en que "el socialismo no significa pobreza", y en su idea de que el país debería concentrarse en el desarrollo económico.
Deng, quien se ganó el respeto de casi todos los sectores del país, sentó unas sólidas bases para el resurgimiento de China en el panorama mundial, subrayó Hussain, añadiendo que la idea de un desarrollo armonioso creada por la actual dirección china es un remedio muy oportuno para hacer frente a los nuevos problemas que surgen del continuo desarrollo.
"Se debería hacer más en terrenos como la protección del medio ambiente, que no sólo beneficiaría a China, sino a todo el mundo", concluyó.(Xinhua) 10/10/2008
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