|
Después de adoptar una acción coordinada de gran intensidad al fin de la semana, las bolsas en América, Europa y Asia experimentaron un enorme rebote el día 13. El indicator de Dow Jones, que tiene una señal significativa, subió 936 puntos, lo que representa una alza de 11%, alza más grande por jornada registrada desde 1933. Por la tarde, cuando tocó la campana para cerrar la Bolsa de Valores de Nueva York, se oyeron grandes aplausos entre clamores y palmas en su sala de operación. Con ello se logró barrer todo el pesimismo creado por las caídas sucesivas de la bolsa desde la entrada de octubre.
Es un momento que espera desde hace tiempo el mercado monetario, especialmente Wall Street. A partir del estallido de la crisis subprime en agosto del año pasado, Wall Street vive entre múltiples preocupaciones. Como resultado de la preocupación por el incumplimento de contratos, los bancos y otras instituciones monetarias, en un estado de zozobra, se dedican a amasar capitales y son reacios a realizar préstamos interbancarios, aún menos a conceder créditos a los clientes comunes. Esto ha ocasionado un estacamiento del mercado de créditos, y ha dado comienzos a la influencia negativa en las entidades económicas. Por añadidura, la crisis monetaria iniciada en EEUU ha comenzado a extenderse a todo el mundo, y los países europeos, que durante un tiempo contemplaban el incendio desde la otra orilla del océano y en una actitud ultra-mundana, han sentido que la llama ya está a la vuelta de la esquina . Está ampliando aceleradamente el pánico por el posible impacto de la crisis monetaria en toda la economía mundial, y el Fondo Monetario Internacional afirmó en su informe anual de perspectivas económicas que las economías desarrolladas como EEUU y Europa caerán en recesión.
Para rescatar la confianza en el mercado, EEUU y Europa han adoptado una serie de acciones. El Congreso norteamericano aprobó un plan de destinar 700.000 millones de dólares para rescatar el mercado, y la Reserva Federal ha comprado en directo de los prestantes bonos comerciales por un monto de 1.300.000 millones de dólares para incrementar la liquidez del mercado. El pasado miércoles la Reserva Federal junto con los bancos centrales de Europa y de Inglaterra bajaron con urgencia los tipos de interés. Si bien estas medidas pueden calificarse como sin precedentes, no han logrado aliviar en lo más mínimo la crisis hipotecaria.
En una época de globalización, la crisis requiere soluciones globales. Ya es anticuada la época en que cada uno va por su lado. El fin de la semana que acaba de pasar es la fecha en que se ha configurado en grandes líneas la respuesta global a la crisis. El contenido principal de la respuesta es inyectar fondos directamente en el sistema bancario, garantizar los depósitos bancarios y los préstamos interbancarios, y comprar directamente acciones bancarias por parte del Gobierno. En esencia se trata de una nacionalización de una parte de los bancos. Se ve en esta fecha con claridad que todo el mundo ha adoptado acciones para salvar el mercado. Los cambios más revolucionarios pasan por la inversión directa del gobierno en los bancos. Esto es una desviación evidente de la tesis de reducir la intervención del gobierno en las actividades económicas. Hace una semana el Departamento del Tesoro de EEUU era reacio a considerar esta medida, preocupándose por la intervención excesiva del Gobierno en la economía. Pero al parecer en la actualidad, la participación directa del Gobierno en la banca es un instrumento más eficaz en su arsenal para aliviar la restricción de créditos. El día 13 por la tarde, Henry Paulson, secretario del Tesoro de EEUU, convocó a los principales altos cargos financieros de Wall Street en una reunión para discutir los detalles en la aplicacion del plan de rescatar el mercado con 700.000 millones dólares. Según revelan los medios, este plan se arrancará pronto, y la primera partida de 250.000 millones está destinada a comprar directamente las acciones bancarias. Sin duda alguna, esta medida es como enviar carbón en medio de la nevada para aquellas instituciones monetarias que no pueden reunir fondos sin apoyo del Gobierno y que no se atreven a conceder créditos sin garantía gubernamental.
Si bien es alentadora la reacción de la bolsa, todavía es temprano para afirmar que los inversionistas, que viven en profunda aprensión por las bajas, se libren del pánico creado la semana pasada por los grandes ventas de títulos en la bolsa. El núcleo de la crisis actual es el estancamiento de la liquidez de créditos. Se requiere tiempo para ver las perspectivas del mercado en cuanto a qué grado se podrá restaurar los créditos interbancarios y a qué nivel puede aumentar la confianza en el mercado de prétamos a corto plazo. Los medios norteamericanos señalan que aún queda un trecho largo de resatauración para que los índices de Dow Jones suban desde sus actuales 9000 puntos a los 14165 puntos de más de un año anterior. En consideración que el mercado inmobiliario de EEUU sigue dango vueltas en bajos niveles y la poca claridad de las perspectivas económicas que conduce a un deslice de los gastos de consumo, el mercado aún está lleno de variables. (Pueblo en línea)
15/10/2008
|