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La baja de los precios del petróleo, consecuencia indirecta de la crisis financiera mundial, llegó a Brasil por caminos tortuosos, como el cobro de "royalties" (derechos) por la extracción de crudo en su territorio.
En proporciones bastante variables, diez de los 27 estados brasileños reciben recursos por esos derechos, ya que van de los 880 millones de dólares al año para Rio de Janeiro, hasta el 1,75 millón para el estado de Sao Paulo.
Además de esos dos, los estados productores de petróleo en Brasil son los de Alagoas, Amazonas, Bahía, Ceará, Espírito Santo, Paraná, Rio Grande del Norte y Sergipe.
En conjunto, esos 10 estados recibieron 3.178 millones de dólares en 2007 y unos 4.660 millones en 2008, gracias al récord de precios del primer semestre, pero deberán conformarse con unos 3.300 millones en 2009, debido a la baja internacional.
En la mayoría de esos estados, los recursos del petróleo no son tan significativos, pero en el caso de Rio de Janeiro, que produce cerca del 80 por ciento del crudo brasileño, la cifra tiene un peso considerable en el presupuesto provincial.
Aunque no es proporcional al volumen producido, ya que Rio recibe el 18,9 por ciento del total nacional, la recaudación por concepto de "royalties" en ese estado superará los 880 millones de dólares este año, y la reducción previsible obligará a cortar gastos.
"Si la reducción es superior a los 400 millones de dólares, nos obligará a encender una luz roja de alarma en el área de presupuesto, en 2009", observó el secretario provincial de Hacienda, Joaquim Levy.
Por ahora, las estimaciones indican que la recaudación del gobierno de Rio de Janeiro llegará a un máximo de 974 millones de dólares hasta el 31 de diciembre, cifra que en 2009 encogerá a tal vez 720 millones, dependiendo de las cotizaciones internacionales.
Pero para los municipios del estado, que en conjunto obtienen poco más de mil millones de dólares anuales, una reducción del 25 por ciento es casi una tragedia.
Los que más dependen de los "royalties" son municipios muy pobres, con recaudación de impuestos ínfima y que dependen de transferencias de fondos del gobierno federal para equilibrar sus presupuestos antes de la bonanza del petróleo.
Algunos de ellos se comportaron como "nuevos ricos" con la llegada de los recursos extra y construyeron nuevas sedes para las municipalidades, aumentaron el número de funcionarios, embellecieron superficialmente sus ciudades.
La renta del petróleo crecía a medida que aumentaba la producción nacional y los precios internacionales subían, y administradores poco previsores contaban con un interminable ciclo de aumentos anuales de esos recursos "caídos del cielo".
Los cambios ya podían preverse hace dos años, cuando después de haber alcanzado la "autosuficiencia" petrolera (más nominal que real) , la producción de Petrobras prácticamente se estancó.
Esa realidad fue camuflada por el hecho de que los precios internacionales seguían subiendo, y los "royalties" son calculados sobre el promedio anual, que seguía una curva ascendente desde 1999.
Pero el brusco viraje de los precios pone a esos municipios frente a una nueva realidad para la que no estaban preparados y sobre cuya duración nadie se atreve a hacer pronósticos.
"El último ciclo de precios bajos del petróleo duró doce años, de 1989 a 1998", dijo el economista Adriano Pires, del Centro Brasileño de Infraestructura (CBIE). "Quienes no estaban preparados, deben prepararse para dificultades duradoras", advirtió.
Los municipios más dependientes ya empezaron a sentir los efectos de ese proceso: solamente entre octubre y noviembre pasados, la recaudación de "royalties" se redujo 12 por ciento y al principio de 2009 podría caer un 26 a 28 por ciento.
Algunos, como el modesto municipio de Quissam, tuvieron el buen sentido de mantener sus estructuras administrativas limitadas a lo que podían recaudar por los medios habituales, y reservaron el dinero del petróleo para inversiones en educación y salud.
Pero los que destinaron los recursos petroleros al incremento de la burocracia y los despilfarraron en nuevos puentes y avenidas enjardinadas, tendrán dificultades para cubrir sus gastos del año próximo, según analistas.(Xinhua) 15/12/2008
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