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Las autoridades superiores de China han exhortado a implementar políticas más favorables que conduzcan a la construcción de viviendas más asequibles al ciudadano promedio, a la vez que ponen coto a la especulación en el mercado inmobiliario.
Al hablar en una reunión sobre el tema de la vivienda este sábado, en la ciudad de Changzhou, de la oriental provincia de Jiangsu, el vice-primer ministro Li Keqiang prometió la construcción de 5,8 millones de unidades de viviendas económicas. Esa cifra total incluirá casas de alquiler barato, de alquiler público y para la reubicación de residentes de barrios pobres urbanos que hayan sido demolidos.
En mayo, el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano Rural firmó un acuerdo de alcance nacional con las instancias locales del Gobierno para construir 5,8 millones de unidades de vivienda asequibles.
“A la par, se deben adoptar medidas para aumentar las fuentes de viviendas comerciales, de modo que se satisfagan las necesidades razonables del público en ese sentido,” afirmó Li.
Los gobiernos locales deben adoptar un enfoque realista sobre la construcción de viviendas asequibles y sus planes deben reflejar las necesidades locales, dijo.
En las ciudades populosas, la construcción debe concentrarse en la vivienda de alquiler público que proporciona hogares a las familias de ingresos bajos y medios, a los graduados y a los trabajadores emigrantes recién empleados, añadió.
Además, los gobiernos de ciudades con gran cantidad de familias de ingresos bajos deben acelerar la construcción de viviendas de bajos precios de alquiler. Los de las áreas mineras, silvícolas y agrícolas deben construir más viviendas para los residentes reubicados, señaló Li Keqiang.
Li llamó a los gobiernos locales a asumir la responsabilidad principal en la construcción de viviendas asequibles, así como diversificar los canales de movilización de fondos para obtener más inversión, asegurar la disponibilidad de suficientes terrenos para la edificación y asegurar la transparencia e imparcialidad en la distribución de este tipo de casas.
Por otra parte, reafirmó la vigencia de la política que regula el mercado de viviendas y sanciona con rigor la inversión especulativa inmobiliaria y otras demandas irrazonables del mercado.
Como respuesta a los crecientes precios de la vivienda, el Gobierno se ha pronunciado por una política crediticia rigurosa que conduzca a restringir las compras especulativas. También ha aumentado los fondos dedicados a la edificación de casas asequibles.
Los precios de la vivienda en la principales ciudades chinas se elevaron en un 10,3 por ciento interanual en julio, por debajo del 11,4 por ciento de junio, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).
Este año, el Gobierno central ha expresado su firme determinación a controlar los altísimos precios de la vivienda del país, para lo cual ha puesto en vigor una serie de políticas y acciones encaminadas a regular el mercado inmobiliarios.
El 11 de marzo, el Ministerio de la Tierra y Recursos publicó una directiva, la cual estipula que los promotores inmobiliarios deben pagar un 50 por ciento del precio de toda la tierra que compren en subastas en el plazo de un mes después de firmar el contrato. De no hacerlo, perderán la tierra junto con su depósito.
El 18 de marzo, la Comisión de Administración y Supervisión de Activos Estatales del Consejo de Estado ordenó la salida de 78 empresas propiedad del Gobierno central del mercado de viviendas.
Desde marzo pasado está vigente una campaña nacional de cinco meses para reprimir cualquier actividad relacionada con el acaparamiento de tierras.
En agosto, el Ministerio de la Tierra y Recursos también divulgó que cerca de 11.000 hectáreas de tierra, o el equivalente a 13.750 campos de fútbol, han quedado como terrenos yermos en toda China, mientras se culpa a la escasez de tierras por los altos precios de la vivienda. Parte de esos terrenos han sido recuperados por los gobiernos locales, indicó el ministerio. (Pueblo en Línea)
23/08/2010
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