El ex presidente del Kuomitang, Lee Teng-hui, intransigente partidario de la "independencia de Taiwan", se muestra extremadamente inquieto estos días. No puede soportar otro golpe a la denominada "independencia de Taiwan", ni las señales de mejoría en las relaciones entre ambos lados del Estrecho de Taiwan, ni tampoco el clamor popular que defiende en la isla mejorar los lazos a través del Estrecho.
Este "perturbador" a largo plazo -así conocido en la comunidad internacional- ha insultado al presidente del Partido Kuomintang ( KMT) de China, Lien Chan, por su actual visita a la parte continental, así como al presidente del Partido Primero el Pueblo (PPP), James Soong (que pretende seguir los pasos de Lien Chan) y ha llegado a calificar, desvergonzadamente, el asunto de Taiwan como "un asunto internacional".
Pero ni las diatribas de Lee ni sus ruegos para lograr la interferencia extranjera pueden cambiar el hecho de que no hay salida para la "independencia de Taiwan". La acción de Lee sólo demuestra su desesperación, impotencia y frustración ante la realidad.
Lee se mostró furioso y defraudado ante la actual visita exitosa de Lien a la parte continental. Tras varias "noches en vela", trató de confundir lo negro con lo blanco clamando que el asunto de Taiwan es "un asunto internacional" que debe ser discutido en Washington en vez de en Beijing.
Pero Lee volvió a sentir en carne propia la frustración, puesto que el portavoz del Departamento de Estado norteamericano denegó inmediatamente su petición y reiteró la posición de Estados Unidos, que defiende que el diálogo directo entre ambos lados del Estrecho es la mejor vía para resolver las tensiones.
Lee no tiene ningún medio para hacer realidad la mal llamada " independencia de Taiwan" y debe asumir definitivamente el hecho de que no hay y nunca habrá espacio para tal independencia en la comunidad internacional.
Como tantos otros activistas de la "independencia", las actividades secesionistas de Lee poseen la marca indisimulable de la traición a la patria.
Lee, que se autodenominó "ciudadano japonés" durante el dominio colonial de Japón sobre Taiwan, aseguró repetidamente durante su mandato en la isla que la isla china de Diaoyu era "territorio japonés" y que China debía ser dividida en siete partes.
A principios de abril de este año, el presidente de la Unión de Solidaridad de Taiwan, Su Chin-chiang, quien llegó a describir a Lee como un "líder espiritual", visitó el Santuario Yasukuni, en Japón, donde se rinde tributo a criminales de guerra japoneses de la II Guerra Mundial.
No es de extrañar, por tanto, que Lee y sus seguidores fueran tildados por la población de Hong Kong y Taiwan de "traidores de la nación china".
El presidente del PPP, James Soong, criticó a Lee por "haber olvidado sus propias raíces y orígenes". "Si Taiwan nunca fue parte de China, ¿por qué fue cedido a Japón tras la guerra en 1895? y ¿por qué retornó a China tras la rendición japonesa, en 1945?", preguntó Soong.
Lee y demás secesionistas taiwaneses no ignoran la historia, sino que la están falseando para atraer el apoyo extranjero a sus propósitos separatistas. Los secesionistas están vendiendo su nación por motivos espurios.
La Ley Antisecesiosión, promulgada por la legislatura china en su sesión anual de marzo pasado, dio el golpe de gracia a las fuerzas defensoras de la "independencia de Taiwan", quienes amenazaron con dar marcha atrás en las relaciones entre ambos lados del Estrecho. Pero Lien y Soong, impulsados por el clamor popular, que aboga por intensificar las relaciones, aceptaron gustosos la invitación de la parte continental, hecho que despertó una nueva ronda de "entusiasmo por la parte continental" en Taiwan.
Lee intentó descalificar las visitas y las definió como " aliarse con el Partido Comunista de China y vender Taiwan", pero sus injurias han perdido eficacia.
Una reciente encuesta realizada en Taiwan muestra que la mayoría absoluta de residentes taiwaneses apoya las visitas de Lien y Soong a la parte continental, y que más del 80 por ciento desea presenciar un desarrollo de los lazos entre ambos lados del Estrecho.
La historia es implacable. Lee y sus seguidores pueden continuar creando obstáculos para el desarrollo de las relaciones a ambas orillas del Estrecho, pero no podrán jamás dar marcha atrás o revocar el curso de estas relaciones, que está siendo impulsado por las fuerzas conjuntas de los compatriotas chinos a ambos lados del Estrecho de Taiwan.
La opinión pública taiwanesa está a favor de la paz, la estabilidad, el desarrollo y la mejora de las relaciones entre ambos lados del Estrecho. Los verdaderos traidores son aquéllos que falsean, engañan y malversan la opinión pública para su propio interés, y que reclaman amar Taiwan pero sabotean realmente el bienestar y el futuro de su pueblo.
Cuando su verdadero rostro se muestre a la luz, no recibirán la conmiseración de su pueblo.(Xinhua)
03/05/2005