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VI. Sobre los derechos de las mujeres y los niños
Las condiciones de las mujeres y los niños en Estados Unidos son preocupantes.
Las mujeres conforman el 51% de la población estadounidense, pero sólo 86 de ellas forman parte del 110º Congreso de ese país. Las mujeres ocupan 16 de los 100 asientos del Senado, el 16%, y 70 de los 435 de la Cámara de Representantes, el 16,1%. Hasta diciembre de 2007, sólo 76 mujeres trabajaban en las oficinas ejecutivas estatales, lo que suponía el 24,1% del total. La proporción de mujeres en los cuerpos legislativos estatales es de 23,5%. Hasta septiembre de 2007, de los 1.145 alcaldes de las ciudades estadounidenses con poblaciones superiores a los 30.000 habitantes, sólo 185, o el 16,2%, eran mujeres (Women Serving in the 110th Congress 2007-09, Center For American Women and Politics, http://www.cawp.rutgers.edu).
La discriminación contra las mujeres está presente en el mercado laboral y en los lugares de trabajo de Estados Unidos. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo dijo haber recibido 23.247 denuncias de discriminación sexual en 2006, cifra que suponía el 30,7% de todas las denuncias (Charge Statistics FY 1997 Through FY 2006, http://www.eeoc.gov/stats/charges.html). Según informaciones de los medios de comunicación, hasta 1,6 millones de mujeres podrían unirse al mayor juicio sobre discriminación de género en la historia de los Estados Unidos, en el cual la gigante cadena minorista Wal-Mart ha sido acusada de discriminación contra las mujeres en materia de salarios y promociones (Reuters, Los Angeles, 6 de febrero de 2007). El ingreso promedio de las mujeres en Estados Unidos es inferior al de los hombres. Estadísticas reveladas por la Oficina de Censos de Estados Unidos en agosto de 2007 muestran que los ingresos medios de las mujeres mayores de 15 años de edad eran de 32.515 dólares en 2006, el 77% de los 42.261 dólares de los hombres (Income, Poverty and Health Insurance Coverage in the United States: 2006, emitido por la Oficina de Censos de Estados Unidos, http://www. census.gov).
La tasa de pobreza de las mujeres es más alta. Estadísticas muestran que al terminar 2006, más de 5,58 millones de mujeres solteras mayores de 18 años vivían en la pobreza, el 22,2% de todas las mujeres de ese grupo. Alrededor de 4,1 millones, o el 28, 3%, de familias de madres cabeza (familias sin esposo ni padre) vivían en la pobreza en 2006, cifra muy superior a la tasa nacional de pobreza familiar, que era del 9,8% (Income, Poverty and Health Insurance Coverage in the United States: 2006, Oficina de Censos de Estados Unidos). Las mujeres de color están en mayor riesgo de caer en la pobreza y miseria. Un informe publicado por el Centro Estadounidense de Derechos de Reproducción muestra que la tasa de mortalidad materna de ese país ocupa el 30º lugar en el mundo. La mortalidad materna de las mujeres de raza negra es cuatro veces la de las de raza blanca. La proporción de mujeres afroamericanas infectadas con el virus del SIDA y otras enfermedades venéreas es 23 veces y 18 veces la de las blancas, respectivamente. Entre todas las mujeres que viven en la pobreza en Estados Unidos, las africanas, hispanas, indias y asiáticas ocupan el 27%, 26%, 21% y 13%, respectivamente, en comparación con el 9% de las blancas.
Las mujeres estadounidenses son víctimas de violencia intrafamiliar. De acuerdo con una información de la Organización Nacional para las Mujeres, en Estados Unidos alrededor de 1.400 mujeres son asesinadas a golpes cada año por sus esposos o novios. El cálculo anual de mujeres golpeadas en este país es de entre dos y cuatro millones. Las mujeres tienen diez posibilidades más de ser agredidas por su pareja que los hombres. Las mujeres separadas, divorciadas o solteras, así como aquellas de bajos ingresos y las afroamericanas, son víctimas en una medida desproporcionada de ataques y violaciones. La tasa de violencia intrafamiliar en las familias que viven debajo de la línea de pobreza es cinco veces más alta que la en las familias corrientes. Estadísticas muestran que el 37% de las mujeres en Estados Unidos recibieron tratamiento médico de emergencia debido a manifestaciones de violencia intrafamiliar por lo menos una vez; el 30% de las mujeres en estado de embarazo sufren ataques por parte de sus parejas; el 50% de los hombres estadounidenses atacan con frecuencia a sus esposas e hijos; el 74% de las mujeres profesionales sufren violencia por parte de sus colegas. Según un reporte de AP, la violencia familiar en Estados Unidos se está extendiendo a los lugares de trabajo. El ex esposo separado de Yvette Cade le prendió fuego en su lugar de trabajo, ocasionándole quemaduras de tercer grado en el 60% de su cuerpo (AP, Washington, 18 de abril de 2007).
Las mujeres son frecuentemente víctimas de acoso sexual en sus lugares de trabajo y campamentos militares. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo dijo que en 2006 recibió 12. 025 denuncias de acoso sexual, el 84,6% de las cuales fueron presentadas por mujeres (Sexual Harrasment Charges EEOC & FEPAs Combined: FY 1997-FY2006, http://www.eeoc.gov). Según la Organización Nacional para las Mujeres, aproximadamente 132.000 mujeres reportaban haber sido víctimas de violaciones o intentos de violación cada año y entre dos y seis veces esa misma cantidad que eran efectivamente violadas se abstenían de reportarlo. El departamento encargado de investigar los crímenes militares en Estados Unidos recibió alrededor de 1.700 denuncias de acoso sexual en 2004, entre ellas 1.305 casos de violación. Una investigación de la Universidad de California entre 3.000 mujeres militares retiradas descubrió que el 25% de ellas padecen las secuelas de experiencias de acoso sexual en los cuarteles (Prensa Latina, La Habana, 10 de febrero de 2007). El New York Times dijo en un reporte que muchas mujeres militares estadounidenses acantonadas en Irak enfrentaban el doble ataque de los traumas ocasionados por los abusos sexuales de sus propios compañeros y por el fuego enemigo en los campos de batalla. Suzanne Swift fue repetidamente acosada y abusada sexualmente por sus comandantes. Cuando trataba de denunciar a estos comandantes, recibió una orden de redesplazamiento con ellos mismos (Prensa Latina, La Habana, 10 de febrero de 2007). Maricela Guzmán fue atacada y violada mientras prestaba guardia nocturna durante un ejercicio de campaña de la Marina. Ella intentó informar del incidente en cuatro oportunidades pero nadie le escuchó, y por el contrario, sus comandantes le ordenaron hacer flexiones de brazos como castigo por maltrato a sus superiores (Prensa Latina, La Habana, 10 de febrero de 2007). Abbie Pickett tenía sólo 19 años cuando fue asaltada sexualmente durante una misión humanitaria en Nicaragua. Dijo que estaba demasiado asustada para reportar el incidente en ese entonces porque el atacante era un oficial de rango superior al suyo (New York Times, 18 de marzo de 2007).
El número de mujeres recluidas en las prisiones estadounidenses se ha venido incrementando, y con frecuencia son sometidas a condiciones deplorables. Cifras reveladas por el Departamento de Justicia en diciembre de 2007 muestran que el número de prisioneras encerradas en penitenciarías federales y estatales creció en 4.872, ó 4,5%, en 2006, para llegar a las 112.498. Este incremento ha sido más rápido que la tasa promedio del 2,9% registrada entre 2000 y 2005 (Prisoners in 2006, emitido por el Departamento de Justicia el 5 de diciembre de 2007, http://www.ojp. usdoj.gov/bjs). En un reporte dado a conocer en 2007, Amnistía Internacional dijo que en las cárceles estadounidenses los guardias de sexo masculino están autorizados a realizar requisas corporales a las prisioneras, así como a observarlas mientras se duchan y se cambian de ropa. En la mayoría de los estados, los guardias pueden ingresar a las celdas de las mujeres sin supervisión.
Las condiciones de vida de los niños estadounidenses generan gran preocupación. El Houston Chronicle informó de que un estudio llevado a cabo por la ONU en 21 países ricos mostró que, aunque Estados Unidos es una de las naciones más ricas del mundo, su ubicación en el ranking de bienestar general de los niños es apenas la 20ª. Y en las áreas de salud y seguridad, el país norteamericano está al final de la lista. Estadísticas muestran que a finales de 2006, había en Estados Unidos 12,8 millones de niños menores de 18 años de edad viviendo en la pobreza, cifra que suponía el 17,4% del total de la población infantil del país. Los niños componen el 35,2% de la población estadounidense que vive en la pobreza. La tasa de niños pobres en los hogares donde la madre es la cabeza de familia (familias sin esposo ni padre) se sitúa en un elevado 42,1% (Income, Poverty and Health Insurance Coverage in the United States: 2006, emitido por la Oficina de Censos de Estados Unidos en agosto de 2007, http://www.census.gov). Cada día más niños deben sobrevivir sin asistencia médica. Hasta finales de 2006, unos 8,7 millones de niños menores de 18 años de edad carecían de seguros médicos en Estados Unidos, un ascenso del 11,7% en comparación con 2005, y la tasa de estos niños llegó al 19,3% ( Income, Poverty and Health Insurance Coverage in the United States: 2006, Oficina de Censos de Estados Unidos). Cada vez más niños se quedan sin hogar. De acuerdo con un estudio sobre hambre y falta de hogar en 23 ciudades estadounidenses dado a conocer en diciembre de 2007 por la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos, los miembros de familias con niños constituyeron el 23% de la población que tomó refugio de emergencia en 2007. Las solicitudes de refugio de emergencia de parte de hogares con niños se incrementaron en 10 ciudades (Mayors Examine Causes of Hunger, Homelessness, comunicado de prensa de la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos el 17 de diciembre de 2007, http://www.usmayors. org). De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la tasa de mortalidad infantil de Estados Unidos en 2004 fue de siete por cada 1.000 niños, y la tasa de mortalidad de niños negros fue 2,5 veces la de los blancos (AP, 10 de noviembre de 2007). La tasa de supervivencia infantil de Estados Unidos está muy por debajo de la de otras naciones desarrolladas. Un proyecto de ley que buscaba expandir los seguros de salud suministrados por el gobierno para los niños fue vetado por el presidente George W. Bush en 2007, aún cuando el 72% de la gente lo apoyaba (Bush Vetoes Kids Health Insurance Bill, The Washinton Post, 13 de diciembre de 2007).
Los jóvenes estadounidenses caen víctimas de abusos y crímenes con frecuencia. De acuerdo con un informe sobre crímenes escolares en Estados Unidos, publicado por el Departamento de Justicia en diciembre de 2007, 57 de cada mil estudiantes estadounidenses mayores de 12 años fueron víctimas de violencia y de crímenes de propiedad en 2005. Desde el 1 de julio de ese mismo año al 30 de junio de 2006, se registraron 14 homicidios relacionados con escuelas en los que se vieron envueltos niños en edad escolar. En 2005, un 25% de los estudiantes dijeron haber sido incitados a comprar drogas en la escuela en los 12 meses previos al estudio; el 24% de los estudiantes dijeron que en sus escuelas había bandas (School Crime Rates Stable Children 50 Times More Likely to Be Murdered away from the School Than at School, emitido por el Departamento de Justicia de Estados Unidos el 2 de diciembre de 2007, http://www.ojp.usdoj.gov/bjs). Se informa que en algunas escuelas de enseñanza secundaria de Baltimore, muchos estudiantes asisten a clases con armas como cuchillos. Desde el inicio de la temporada estudiantil hasta finales de octubre de 2007, se registraron 216 incidentes en escuelas de esa ciudad, los cuales condujeron a varios arrestos (Weapon Checks OK''d at Schools, The Baltimore Sun, 11 de diciembre de 2007). Las violaciones sexuales son un fenómeno generalizado en las escuelas estadounidenses. Un sondeo nacional llevado a cabo por AP en 2007 encontró que 2.570 educadores fueron castigados por comportamientos sexuales indebidos entre 2001 y 2005. El 80% de las víctimas fueron estudiantes. Un estudio del Congreso de Estados Unidos muestra que de los cerca de 50 millones de jóvenes en las escuelas de ese país, hasta 4,5 millones son objeto de agresiones sexuales por parte de un empleado de la escuela en algún momento entre el jardín infantil y el grado 12. Cada día se suceden un promedio de tres casos de abuso sexual en las escuelas estadounidenses (AP, Washington, 21 de octubre de 2007).
Los jóvenes estadounidenses son maltratados en los campamentos de entrenamiento de Estados Unidos. Un reporte publicado por el Congreso de ese país dice que miles de adolescentes sufrieron terribles abusos en este tipo de campamentos, algunos de ellos perdieron sus vidas. Investigadores del gobierno dijeron que los abusos en los campamentos de entrenamiento ocurren en diversas formas, entre las que se cuentan forzar a los jóvenes a ingerir su propio vómito, administrar alimentos insuficientes, forzar a los jóvenes a tenderse entre orina y materias fecales, y golpearlos o patearlos. Un muchacho fue obligado a limpiar un inodoro con su cepillo dental y luego a cepillarse los dientes con el mismo. Un diario que llevaba Aaron Bacon, de 16 años, y quien murió a causa de una úlcera perforada que no fue tratada a tiempo, reveló que él pasó 14 de los 20 días sin recibir alimento alguno, pero fue forzado a hacer cada día una excursión a pie de entre 13 y 16 kilómetros. Cuando recibió alimentación, ésta consistió de lentejas mal cocidas, escorpiones y lagartijas. Su padre dijo que el joven fue golpeado desde la corona hasta la punta de los dedos de los pies durante el mes que pasó en el campamento. Martin Lee Anderson, de 14 años, murió durante un campamento de entrenamiento luego de que algunos guardias lo asfixiaran y lo forzaran a inhalar vapores de amonia (The Times, 12 de octubre de 2007).
Millones de niñas son convertidas en esclavas sexuales en Estados Unidos. Estadísticas del Departamento de Justicia muestran que entre 100.000 y tres millones de niños estadounidenses menores de 18 años de edad están involucrados en prostitución. Un informe del FBI dice que hasta un 40% de las prostitutas forzadas son menores de edad.
Los niños estadounidenses no están debidamente protegidos por el sistema judicial. Estados Unidos es uno de los pocos países del mundo que sentencian niños a muerte, y algunos estados todavía no tienen edad límite para la imposición de la pena capital. Es el país que sentencia más niños a prisión perpetua en todo el mundo. Según un estudio conjunto en 2005 de Human Rights Watch y Amnistía Internacional, Estados Unidos tenía a 9.400 prisioneros sirviendo condenas a prisión perpetua por crímenes cometidos antes de la edad de 18 años, de los cuales 2.225 servían cadena perpetua sin libertad condicional. De éstos, un 16% tenían entre 13 y 15 años cuando cometieron los crímenes por los que fueron condenados ( Rebelión, España, 27 de abril de 2007). En la actualidad hay 2.387 adolescentes sentenciados a prisión perpetua sin derecho a libertad condicional (Los Angeles Times, 19 de noviembre de 2007). En California hay 227 adolescentes cumpliendo sentencias de por vida sin libertad condicional. La cifra para Pennsylvania es de 433. Los criminales adolescentes reciben con frecuencia los mismos castigos que los adultos. El diario The Washington Post dijo que la cantidad aproximada de acusados adolescentes que eran enviados directamente o transferidos al sistema para adultos, conocido como la corte criminal, era de cerca de 200.000. Alrededor de 7.500 jóvenes son encerrados en celdas para adultos en algún momento de su cautiverio (States Rethink Charging Kids as Adults, The Washington Post, 2 de diciembre de 2007). Los niños de color y los de familias de escasos recursos tienen más probabilidades de sufrir este tipo de fenómeno. En 2000, según el Centro de Justicia Juvenil de la Escuela de Derecho de la Universidad Suffolk, los niños afroamericanos, que componen sólo un 15% de la población juvenil de Estados Unidos, representaron un 46% de los encarcelados y un 52% de aquéllos cuyos casos terminaron ante un tribunal penal adulto. Los niños negros son encarcelados a una tasa de cinco veces la de los blancos, mientras que los niños latinos y estadounidenses nativos son colocados en instituciones correccionales 2,5 veces más que los blancos (Rebelión, 27 de abril de 2007). Muchos niños de seis o siete años son tratados como criminales por razones triviales. Gerard Mungo Jr., de siete años, fue arrestado en East Baltimore por sentarse sobre una motocicleta frente a su casa, con el motor apagado. La razón para su detención fue que ese tipo de motocicletas estaba prohibido en la ciudad. Gerard estuvo esposado a un banco en la comisaría durante dos horas (Rebelión, 27 de abril de 2007). En Florida, más de 4.500 niños menores de 11 años fueron acusados de cometer crímenes. Desre''e Watson, una niña de seis años, fue arrestada y acusada de agresión contra un funcionario escolar, alteración de una función escolar y resistencia contra un agente del mantenimiento del orden (Rebelión, 27 de abril de 2007).
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