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La Escuela Primaria No.2 de Lhasa en Tíbet ha suspendido las reuniones y los experimentos, así como las horas de siesta. Estos cambios forzosos, aplicados desde el lunes pasado, buscan prevenir que los estudiantes pierdan clases y sufran más pérdidas luego de la destrucción de tres edificios de su campus durante los disturbios del viernes pasado.
Feng Xingjuan, subdirector de la escuela, aseguró que estos cambios son temporales pero necesarios.
"Luego de los disturbios, no tenemos suficientes salas de clase. El 30 por ciento de nuestros edificios de laboratorio fueron incendiados, algunos de los aparatos de enseñanza, papelería, libros de texto, escritorios y sillas también se perdieron durante los disturbios.
"Las aulas están muy concurridas y son insuficientes para alumnos y profesores, pero tenemos que hacerlo así por el momento para salir del apuro", indicó Feng
De acuerdo con Feng, con las aulas limitadas, diferentes grados de alumnos tuvieron que incorporarse en el mismo grupo para tomar clases juntos. Los alumnos cuyos libros fueron destruidos deben compartir un libro con otros.
Esta escuela, con 842 estudiantes y 16 clases, se encuentra en el vecindario del monasterio de Ramogia en el centro de Lhasa, capital de la región autónoma del Tíbet.
La paz de este campus fue rota el viernes pasado alrededor de las 12:30 de la tarde cuando la escuela fue apedreada y el sonido de los cristales de las ventanas quebrándose parecía interminable, en medio de una densa capa de humo que se elevava hacia el cielo.
Jinzhoi, el subirector de la escuela, patrullaba el campus cuando el desorden comenzó a extenderse.
"Había gritos en las calles. Sentí que algo grave estaba pasando", recuerda el tibetano, que inmediatamente informó su inquietud al director, Degyi Zhoigar, que ordenó cerrar la puerta principal de la escuela inmediatamente.
Los estudiantes recibieron la advertencia de no abandonar el campus aunque el turno matutino hubiera concluido, mientras guardias de seguridad se posicionaron en las azoteas de los edificios de la escuela para tener una mejor visibilidad de lo que ocurría en el exterior.
Imposibilitados para entrar en la escuela, grupos de alborotadores enmascarados que blandían espadas recurrieron a medios más destructivos, como patear y golpear la puerta principal.
Mientras que el personal de enseñanza ayudaba a los alumnos de primero y segundo grados de la primaria a evacuar el edificio de aulas que está frente al monasterio Ramogia, y los llevaba hacia el patio de recreo, el director Degyi llamó a la policía y a los bomberos para pedir su ayuda.
A la 13.10 hora local este edificio estaba completamente envuelto por las llamas. La violenta escena desató el pánico entre los estudiantes, que se apretujaban unos con otros en el patio, estremecidos por el miedo, dijo Degyi.
"Esa turba no mostró ni un rastro de naturaleza humana, ni consideró a los menores".
Cuando los carros de bomberos llegaron a la escuela, dos edificios de docencia, que abarcan 1,660 metros cuadrados, las tiendas que se encuentran adyacentes a uno de ellos, así como una parte del edificio de laboratorio, ya habían sido consumidas por el incendio.
"Los disturbios del viernes pasado perturbaron fuertemente el orden de nuestro centro de enseñanza", admitió Feng.
Fuera de la preocupación por la seguridad, los estudiantes no tienen permitido abandonar el campus hasta medio día del domingo.
"Deseamos que el ambiente pacífico para estudiar se reestablezca lo antes posible", afirmaron Dawa Soinam y Zhoima Cering, alumnos pertenecientes al segundo ciclo la escuela secundaria. (Xinhua) 20/03/2008
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