Los miembros de las diferentes etnias establecidas en Lhasa dispuestos a defender la unidad nacional con su sangre |
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En los graves disturbios ocurridos el 14 de marzo en Lhasa, capital de la Región Autónoma del Tíbet, sus habitantes, pertenecientes a diferentes etnias, se ayudaron, se protegieron y unieron sus esfuerzos para sobreponerse a la difícil situación y mantener así la unidad nacional con acciones concretas y sin pensar en los peligros a los que se exponían.
Lotse, médico del Hospital del Pueblo de la Región Autónoma del Tíbet, fue atacado por los alborotadores cuando intentaba proteger a un herido inocente. Asimismo, los agitadores cortaron una oreja a una mujer residente en Lhasa llamada Feng Bixia por haber puesto a salvo en su casa a dos niños de la etnia tibetana. Durante los violentos enfrentamientos, fueron muchos los tibetanos que cobijaron en sus casas a ciudadanos de otras etnias.
Miembros de las diferentes etnias establecidas en Lhasa han condenado con firmeza las crueldades cometidas por los violentos, han reafirmado que llevan años conviviendo en paz y armonía, y se han declarado convencidos de que los protagonistas de estos violentos incidentes serán repudiados por el resto de la población.
Los recientes disturbios no han hecho más que reforzar el aprecio por la unidad nacional que sienten los habitantes de Lhasa, sea cuál sea la etnia a la que pertenecen. (CRI) 25/03/2008
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