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Zhu Yifeng, de 20 años, que no ha podido olvidar la pesadilla que vivió hace ya más de diez días en Lhasa, capital del Tíbet, ha estado buscando a un extranjero que lo defendió de varios agitadores que lo golpearon y pretendían atacarlo con armas cortopunzantes.
"Si no me hubiera ayudado, yo habría estado muerto", dice Zhu emocionado.
El joven chino resultó gravemente herido en la cabeza cuando fue derribado por una banda, y casi había perdido el sentido cuando un extranjero intervino en su ayuda y lo llevó hasta un lugar seguro.
"Si mal no recuerdo, era un hombre alto y rubio", dijo.
"Estaba tan débil que no pude darle las gracias en aquel momento, por eso espero que haciendo público lo que hizo por mí se entere de lo agradecido que estoy", explicó.
El joven Zhu, quien trabaja en una oficina del operador celular China Mobile en el centro de Lhasa, salió a almorzar con sus colegas el pasado 14 de marzo cuando de repente vio a un grupo de hombres aparecer por una de las esquinas lanzando piedras y amenazando a la gente con cuchillos.
"Regresamos corriendo a la oficina y el guardia cerró la puerta, pero los atacantes empezaron a forzarla y a romper los vidrios, todos estabamos muy asustados", recordó.
"Los agresores no tardaron mucho en entrar, y luego empezaron a destrozarlo todo, por eso salimos corriendo a la calle, donde nos encontramos con centenares de personas armadas con palos, varillas y cuchillos. Estaban destruyendo todo a su paso y atacando a todas las personas con las que se encontraban".
Zhu y sus colegas se convirtieron en blanco de los vándalos, y él llevó la peor parte. "Al menos tres de ellos me pegaban como locos, yo no logré defenderme y sólo veía sangre por todas partes", dice.
Según el joven, en ese instante, el extranjero se acercó. "Les pidió que pararan y luego me levantó. Estaban furiosos pero no hicieron nada más", contó.
Acompañado por el desconocido extranjero, Zhu fue alejándose poco a poco del lugar, pero se desvaneció cerca de un supermercado. Dos ancianos lo encontraron y lo llevaron a cuestas hasta un hospital, mientras que el extranjero llevó a las dos colegas del joven hasta otro centro de emergencia.
"Me gustaría mucho agradecer a ese amigo extranjero y a todos quienes se ofrecieron a dar una mano, aún desafiando el peligro", concluyó Zhu. (Xinhua) 26/03/2008
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