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Los monjes que hablaron con periodistas extranjeros en el templo de Johkang durante la reciente visita de los reporteros a Lhasa no recibieron ningún castigo, informó ayer miércoles Qiangba Puncog, presidente del gobierno de la región autónoma del Tíbet (en el suroeste de China).
"Ellos se encuentran en el templo de Johkang y seguirán ahí si no participan en actividades ilegales como golpizas, destrozos, saqueos e incendios", comentó Qiangba Puncog en una conferencia de prensa de la Oficina de Información del Consejo de Estado ( gabinete central).
Como un Estado que funciona de acuerdo con sus leyes, China no castigará a nadie por haber expresado sus opiniones a los medios de comunicación, indicó. "Pero si cometen actos criminales, eso ya será otra cuestión", declaró.
Estas declaraciones surgen debido a que un grupo de monjes interrumpieron la visita de una delegación de periodistas en el templo de Jokhang el 27 de marzo, cuando los profesionales de 19 medios de comunicación, entre los que se encontraban reporteros extranjeros, realizaban una visita a Lhasa de tres días tras la violencia desatada el 14 de marzo.
"Creo que es natural que algunos lamas tengan sus propias opiniones y se las cuenten a los medios", opinó Qiangba Puncog. " Pero lo que dijeron ellos no es verdad".
Citando las afirmaciones de un monje acerca de que las autoridades habían matado a más de 100 personas en Lhasa, Qiangba puntualizó que fue el propio monje quien aseguró más tarde que había conocido esta información a través de la Voz de América.
La mayoría de los monjes no participaron en las actividades ilegales. Sin embargo, hay quienes sí tomaron parte en la violencia e incluso fueron líderes, indicó. "Los monjes son igualmente ciudadanos, y sus comportamientos serán castigados si son ilegales".
El presidente negó la posibiliad de enviar a los monjes a centros de reeducación por medio del trabajo. "Los sospechosos serán acusados y castigados conforme a la ley", subrayó.
Las gestiones gubernamentales tomadas después de los disturbios están dirigidas contra los criminales y no contra los creyentes religiosos y los templos, señaló Sitar, subdirector del Departemento del Trabajo de Frente Único del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), en la misma conferencia de prensa.
"Hemos percibido que el círculo religioso, incluidos muchos lamas superiores en el Tíbet y otras regiones donde habitan los tibetanos, denunciaron los hechos violentos en Lhasa", señaló él, añadiendo que "ellos también condenaron estas actividades, como violar la doctrina del Budismo".
Además, Qiangba Puncog confirmó que algunos templos no permiten la entrada libre.
"Tomará tiempo para que el Tíbet se recupere de los disturbios, incluyendo aspectos de la vida económica, como el turismo", subrayó. "Trataremos de reencauzarlo lo más pronto posible".
Los reporteros extranjeros aún pueden visitar la región tras realizar los procedimientos pertinentes, aseguró.
"Los extranjeros y medios de comunicación foráneos deben seguir las normativas de China. No queremos restringir la cobertura de medios ni tampoco tenemos nada que esconder", declaró Qiangba Puncog.(CIIC) 10/04/2008
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