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El fuerte terremoto de 8,0 grados en la escala de Richter ocurrido en Wenchuan, provincia china de Sichuan, estremeció la mayor parte de Asia y puso preocupante el corazón de los pueblos del mundo entero. La calamidad natural nos cayó súbitamente y nosotros tenemos que enfrentarla todos juntos. Cuando el pueblo chino se levantó valientemente para luchar contra el terremoto y por el socorro a los damnificados, un infinito amor proveniente de todas partes del mundo ha confluido en corrientes calientes que corren hacia China.
Los desastres naturales son despiadados pero los seres humanos son sentimentales; el amor y las acciones benéficas calientan el corazón humano. El amor une el cielo y la tierra y deja sin fronteras las preocupaciones. En unos cuantos días, los gobiernos y dirigentes de numerosos países, partidos políticos, organizaciones sociales y sus dirigentes, así como organizaciones regionales e internacionales, han emitido declaraciones para expresar su profunda simpatía y solidaridad por el terremoto ocurrido en la provincia china de Sichuan, su sentido pésame por las víctimas y su apoyo a los esfuerzos del gobierno y pueblo de China por el socorro a los damnificados.
Los medios de comunicación de no pocos países han venido ofreciendo informaciones en actualización continua, permitiendo que la gente de cualesquier rincones del mundo se entere oportunamente de las desgracias de los damnificados. Las personas de diferentes colores siguen de cerca todas las informaciones procedentes de las zonas damnificadas y se preocupan por la seguridad de los damnificados. Innumerables amigos más allá de los océanos han enviado mensajes de consuelo a través de la Internet, los cuales transmiten los valiosos sentimientos de amistad.
El pueblo chino no olvidará que en los momentos críticos tras el desastre cuando más necesitamos ayuda, la comunidad internacional extendió su mano. Los gobiernos de muchos países le han ayudado generosamente donando dinero y recursos materiales. Tan sólo dos días después del fuerte terremoto, el rey del Reino de Arabia Saudita, Abdullah, decidió donar a China 50 millones de dólares en efectivo y 10 millones de dólares en materiales para ayudarla en su lucha contra el terremoto y por el socorro a los damnificados. Cuando más se necesitaba plasma de sangre para salvar a los heridos, el embajador estonio en China, Andrés Unga, a la cabeza de diplomáticos de la embajada, acudió en la mañana del día 15 al Centro de Sangre de la Cruz Roja de Beijing para donar sangre.
El pueblo chino no olvidará que cuando el gobierno chino necesitaba urgentemente recursos materiales de diversos tipos para salvar a los heridos e instalar a los damnificados, aviones especiales cargados de recursos materiales de diferentes países arribaron sucesivamente a Chengdu. Todas esas tiendas de campaña, todas esas frazadas y todas esas cajas de medicinas contienen los profundos sentimientos de los pueblos de distintos países hacia los damnificados.
El pueblo chino no olvidará que cuando anunció que, a la luz del principio de “cerca y rápido”, acordó aceptar personal profesional extranjero de rescate, los contingentes de rescate de Japón, Rusia, Corea del Sur y Singapur acudieron con la mayor rapidez a los lugares destinatarios e iniciaron a duras penas sus operaciones de rescate por encima de los montones de escombros y rescataron con éxito a varios sobrevivientes.
El pueblo chino no olvidará que para satisfacer las necesidades de telecomunicación en las zonas damnificadas, la Organización Internacional de Telecomunicaciones Marítimas por Satélite (INMARSAT, por sus siglas en inglés) agregó dos canales de telecomunicaciones por satélite para las zonas damnificadas; para conocer y analizar a profundidad las secuencias del terremoto, el departamento pertinente de China obtuvo por primera vez a través de la cooperación internacional enormes imágenes de percepción remota por satélite para las zonas damnificadas en tanto que algunos países ofrecieron a China fotos de luz visible por radar y satélite; para reducir en lo máximo las pérdidas del terremoto y prevenir calamidades derivadas, numerosos expertos y eruditos extranjeros nos han ayudado por diversos medios: formular propuestas, plantear ideas y buscar salidas.
El mundo está junto con China; las conmovedoras escenas de la unión de voluntades del pueblo chino como un solo hombre para enfrentar los momentos difíciles conmovieron al mundo. La comunidad internacional elogió al gobierno chino porque, frente al grave desastre, enfrenta metódicamente las consecuencias y ayuda a los damnificados con energía y eficiencia; comentó favorablemente sobre el gobierno chino porque considera la vida de los seres humanos por encima de todo; y está segura de que el indoblegable pueblo chino, bajo la firme dirección del gobierno chino, superará todas las dificultades y reconstruirá sus hogares, todo lo cual constituye espiritualmente una poderosa solidaridad con nosotros. El amor proveniente del mundo, ¡nos da confianza, nos da fuerza!
Un antiguo dicho chino reza: “Al favor de una gota de agua, hay que pagar con una fuente a chorros.” Quizás se toque de nuevo en nuestra Aldea Tierra la alarma por terremoto u otras calamidades naturales; no obstante, no importa que ocurra en cualquier país, el gobierno y pueblo chinos harán todo lo posible para brindar ayuda, al igual que lo hicieron con motivo del fuerte terremoto en Argelia, el fuerte terremoto en Irán, el fuerte terremoto en Pakistán y el maremoto en Indonesia.
Con el amor, la humanidad enfrentará todo tipo de calamidades naturales, sean lluvias, nevadas y hielos, sean inundaciones, anegaciones y sequías, sean huracanes y tempestades de arena, sean terremotos y maremotos. Porque estamos firmemente convencidos de que “siempre que todos y cada uno aporten un poco de amor, el mundo se convertirá en una hermosa comunidad humana.” (Pueblo en Línea) 23/05/2008
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