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El entusiasmo por la licuefacción de carbón en China se ha reducido por los grandes riesgos de inversión a los que se exponen muchas provincias con grandes reservas de este mineral, razón por la cual el gobierno chino ha suspendido varios proyectos polémicos.
"A pesar de que la licuefacción se consideraba una buena medida para ampliar la cadena productiva de la industria carbonífera, todavía se desconoce si la inversión masiva resultará rentable en la operación comercial", dijo a Xinhua Zhou Dadi, ex-director del Instituto de Investigación sobre Energía subordinado a la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma.
A principios de este mes, la entidad publicó una orden en la que se afirmaba que todos los proyectos para licuar carbón debían cancelarse, a excepción de dos relacionados con el grupo Shenhua. Según las autoridades, el objetivo es "controlar el riesgo empresarial de la industria, que aún está en una etapa experimental en China", afirmó Zhou durante la Exposición Internacional de la Nueva Industria de Carbón y Energía de China 2008, que se está desarrollando en Taiyuan, capital de la provincia y mayor productor de carbón de Shanxi.
"La licuefacción de carbón requiere un uso intensivo de tecnología y capital, pero la mayor parte de las empresas nacionales todavía carecen de tecnologías avanzadas, experiencia de administración y equipamientos", explicó Zhou.
El Grupo Shenhua, la mayor empresa de carbón china, anunció en la edición del año pasado de la misma exposición que produciría el primer barril de combustible líquido de carbón del país asiático en 2008, con su propia tecnología conocida como "licuefacción directa del carbón".
Durante una visita de inspección en junio de 2006, el primer ministro chino, Wen Jiabao, describió el proyecto como un importante experimento científico y tecnológico. Estos comentarios se produjeron tras el aumento de las importaciones de petróleo en el país en los últimos años para satisfacer el incremento de la demanda como consecuencia del rápido desarrollo de la economía china.
La situación exigía al país asiático buscar alternativas como tecnologías que pudieran producir combustibles y otras sustancias químicas utilizando las reservas de carbón del país, que se encuentran entre las mayores del mundo.
Después de esto, aumentó en China el entusiasmo por la licuefacción de carbón y varias provincias con abundantes recursos carboníferos invirtieron millones de dólares en la puesta en marcha de los proyectos sin haber hecho antes una necesaria evaluación de riesgos.
Los expertos del sector estimaron que la capacidad combinada de producción de los proyectos existentes y planificados era de 16 millones de toneladas, con una inversión estimada de 120.000 millones de yuanes (17,550 millones de dólares).
No obstante, el propio primer ministro advirtió con anteriordad que las empresas no debían precipitarse a iniciar proyectos de licuefacción de carbón antes de que se hubiera demostrado su operatividad.
La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma emitió una circular en la que instaba a los agentes del sector a favorecer un "sano desarrollo" de la industria y establecía el aumento del nivel de referencia para los proyectos de licuefacción hasta una capacidad de producción anual mínima de tres millones de toneladas.
"Entendemos la decisión de la comisión, puesto que este nuevo sector está muy condicionado por una variedad de factores como la enorme demanda de agua e inversión para su funcionamiento", señaló a Xinhua Chen Liming, vicepresidente ejecutivo de la compañía Sasol China, que se ha asociado con Shenhua para desarrollar las plantas para licuar carbón. La empresa Sasol Sudáfrica es el mayor productor mundial de carburantes a partir de carbón.(Xinhua) 19/09/2008
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