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Un Libro Blanco publicado el día 29 por la Oficina de Información del Consejo de Estado de China, el gabinete, sostiene que los países desarrollados deben liderar los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global y el cambio climático.
Los países ricos deben gastar, al menos, un 0,7 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) para ayudar a aquellos en vías de desarrollo a hacer frente al problema del cambio climático, dijo el subdirector de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, Xie Zhenhua, al explicar el contenido del Libro Blanco a la prensa.
"Pero hasta ahora su gasto está muy por debajo de ese nivel", se quejó Xie.
En el documento, titulado "Políticas y Acciones de China para Luchar Contra el Cambio Climático", el gobierno central alega que las naciones desarrolladas deben proporcionar apoyo financiero y transferir tecnologías para ayudar a los países en vías de desarrollo a luchar contra el fenómeno.
Al tiempo que desarrollan sus economías y tratan de reducir la pobreza, las naciones desarrolladas deben adoptar de forma activa medidas para adaptarse al cambio climático, reducir las emisiones de gases contaminantes a un nivel mínimo, y cumplir con sus responsabilidades relacionadas con la solución del calentamiento global, reza el Libro Blanco.
Las naciones ricas deben asumir la mayor responsabilidad en la lucha contra el cambio climático, puesto que sus emisiones de gases de efecto invernadero entre los años 1950 y 2000 representaron el 77 por ciento del total mundial, según el alto funcionario.
"De acuerdo con nuestros datos, el total de emisiones de China ha alcanzado en la actualidad casi el mismo nivel que el de las de Estados Unidos", dijo Xie a los periodistas. "No obstante, debemos estudiar el asunto desde un punto de vista equitativo e histórico", acotó.
Las emisiones de dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero, en China representaron el 8 por ciento del total mundial en el período 1904-2004.
"En ese sentido, las emisiones per cápita de China, cuya población es de 1.300 millones de habitantes, equivaldrían a sólo una quinta parte de las de Estados Unidos", agregó Xie, quien además llamó la atención sobre el hecho de que el 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero de China ha sido resultado de la producción de las exportaciones hacia los países desarrollados.
El funcionario señaló que su país se encuentra en el pleno proceso de industrialización y urbanización, período en el que tradicionalmente las emisiones son elevadas, lo cual ha sido una regla natural ya experimentada por los países ricos.
"Para alcanzar sus objetivos de desarrollo, China se esforzará por lograr un crecimiento racional de la demanda energética", afirma el documento gubernamental, y agrega que "la estructura energética dominada por el carbón no podrá ser cambiada radicalmente en el futuro cercano, lo que hace bastante difícil el control de las emisiones de gases contaminantes".
"El gobierno chino presta gran atención al asunto del cambio climático", subrayó Xie durante la conferencia de prensa.
Las autoridades chinas han establecido metas para el ahorro de energía y la reducción de la contaminación con el fin de conseguir un crecimiento sostenible. Entre las medidas adoptadas para alcanzar dichas metas se destacan el cierre de instalaciones de producción anticuadas, el uso de equipos con un consumo eficiente de la energía, y el uso de las llamadas energías limpias.
Según el director del laboratorio de energía baja en carbón de la Universidad de Qinghua, He Jiankun, China se ha comprometido a jugar un papel constructivo en la creación de una nueva iniciativa global para la lucha contra el cambio climático después de que expire el Protocolo de Kioto (2012), que Estados Unidos se negó a ratificar.
Por su parte, Xie reveló que China propondrá crear un mecanismo de transferencias tecnológicas en la Conferencia de Alto Nivel sobre el Cambio Climático, que tendrá lugar en Beijing los días 7 y 8 de noviembre.(Xinhua) 30/10/2008
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