Una cultura perfectamente conservada (sobre la realidad del Tíbet) |
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Como un experto en problemas internacionales, tuve oportunidades de visitar varias veces a China. Estuve en muchos lugares de ese país. El viaje que hice en junio de 2007 al Tíbet me dejó una impresión inborrable en toda la vida. Allí experimenté una cultura particular y llena de encanto.
Recorrí casi todos los monasterios en Lhasa. Fui testigo de que todas sus construcciones y estaduas budistas son escrupulosamente protegidas y reparadas, y la gente goza de plena libertad religiosa. Los signos de la cultura particular del Tíbet se componen de los peregrinos al Palacio de Potala, banderines llenos de colorido como despositarios de buenos deseos, aldeas de diferentes estilos arquitectónicos, etc. Considero que la cultura particular y la tradición religiosa del Tíbet están escrupulosamente conservadas.
Me han dejado una profunda impresión las infraestructuras del Tíbet. Son expeditos los caminos que conducen a los destinos turísticos, y las señales de telefonía móvil están presentes en todos los rincones. Igual que otros turistas extranjeros, presencié espectáculos tibetanos. Aunque no los entendiera, podía palpar la tradición cultural tibetana. En mis contactos con los habitantes locales, descubrí que los tibetanos son una etnia laboriosa, hospitalaria y acogedora. Igual que la etnia Han, los tibetanos esperan gozar de una vida próspera, estable y feliz.
Con anterioridad, para mí el Tíbet era un lugar lleno de misterios. Las informaciones de Occidente sobre el Tíbet me hicieron escéptico en cuanto a si la cultura tibetana está debidamente conservada. Pero ahora quiero manifestar ante todos que la cultura tibetana está escrupulosamente protegida. Por ello, espero que todos los que están interesados en los asuntos del Tíbet hagan una visita al Tíbet para despejar personalmente el enigma en la mente.
Por Siroezhkin, investigador jefe del Instituto de Estrategia del Presidente Kazajo, el 14 de marzo en Alma-Ata (Pueblo en línea) 17/03/200
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