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Vestida con clase y con el pelo planchado, Luo Yang parece lo suficientemente sofisticada como para trabajar como azafata de hotel o como dependienta en la municipalidad suroccidental china de Chongqing.
Su voz se apaga y sus ojos se empañan al oír hablar del examen nacional de acceso a la universidad que empezará el próximo domingo.
"No soy estúpida. Nunca había suspendido un examen". Su confianza quedó hecha pedazos hace dos meses, cuando se presentó a una prueba de admisión en una escuela profesional local.
El examen estaba lleno de preguntas "extrañas", como la que pedía al candidato que explicara cómo determinar cuál es la relación entre dos personas a partir de la distancia física que mantienen durante la conversación o el significado de todos los símbolos en los emboltorios de los tentempiés.
Luo, hija de una familia de campesinos que vive en las afueras de Chongqing, nunca había visto un emboltorio como esos y los maestros de su escuela nunca le enseñaron habilidades de comunicación.
La joven tenía poco acceso a todo aquello que estuviera fuera de su pueblo y lo único que sabía que iba a aparecer en los exámenes eran los conocimientos incluidos en sus libros de texto.
Frustrada por su fracaso, Luo sopesó las ventajas e inconvenientes de la educación universitaria y decidió no volver a intentarlo.
"Aunque me presente al examen nacional y entre en la universidad, las altas tasas de matrícula serían un peso demasiado grande para mi familia. Quizá ni siquiera encuentre trabajo después de cuatro años", razona.
La matrícula en una universidad china cuesta como mínimo 5.000 yuanes (715 dólares) al año, una cifra más elevada que los 4.861 yuanes netos por capita que percibía la población rural del país en 2008.
Luo decidió que lo mejor era encontrar un trabajo y ayudar a sus padres a pagarle la universidad a su hermano menor.
La pobreza y la exclusión han hecho que al menos 10.000 estudiantes de Chongqing decidan no matricularse en el último momento. Mientras tanto, algunos de sus vecinos esperan poder entrar en las mejores universidades de los Estados Unidos.
A dos horas en autobús desde el pueblo de Luo, las clases medio vacías del mejor instituto de la ciudad, la Escuela Secundaria Bashu, parecen cuestionar la autoridad del examen nacional más importante, que para muchos es el examen de sus vidas.
"Un total de 29 estudiantes de mi clase han sido admitidos en escuelas americanas", explica la profesora de inglés Yu Ying. "Han dejado la escuela y están solicitando visados".
Según el departamento municipal de educación, al menos 300 graduados de las escuelas públicas de Chongqing han dejado de presentarse al examen de acceso a la universidad y han decidido estudiar en el extranjero.
La misma "fuga de cerebros" se está dando en algunas escuelas de Beijing. Al menos 30 estudiantes de los mejores institutos de la capital china acuden a la academia de inglés privada New Channel para preparar el Examen de Evaluación Académica (SAT, siglas en inglés), que les permitirá entrar en una universidad americana.
La mayoría de estos jóvenes tiene el apoyo financiero y moral de sus padres, en muchos casos funcionarios, profesores o ejecutivos que incluso llegaron a estudiar en el extranjero.
Las estadísticas incompletas de las autoridades educativas de Beijing indican que al menos 3.000 estudiantes chinos fueron admitidos en universidades americanas el año pasado.
El Ministerio de Educación confirmó el pasado martes que el número de candidatos que se presentarán este año al examen de aceso a la unviersidad ha caído un 3,8 por ciento, lo que supone la primera reducción de los últimos siete años.
La cartera interpreta esta caída como un cambio positivo para los 10,2 millones de candidatos, que competirán por 6,29 millones de plazas, un 4 por ciento más que el año pasado.
El ministerio insiste en que la disminución del número de candidatos se debe al hecho de que "hay menos gente en este grupo de edad" y no a la situación del mercado de trabajo. Sin embargo, los graduados universitarios están teniendo muchas dificultades para encontrar trabajo. ´
Este año se graduan un total de 6,11 millones de estudiantes, y un millón de los que terminaron el año pasado todavía sigue en el paro, según el Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social.
El Ministerio de Educación ha informado de que 7,5 millones de los alumnos que terminen sus años de instituto se presentarán a la convocatoria de este año, pero no ha dado ninguna explicación acerca de la situación de los otros 840.000 graduados.
Los estudiantes y sus padres tienen claro que la "fuga de cerebros" y la cada vez mayor brecha social están detrás de la disminución en el número de candidatos y siguen pidiendo reformas.
A pesar de que todavía hay muchos que creen que el examen de acceso a la universidad es el único examen chino en el que no hay ningún tipo de fraude ni abuso de poder, una serie de escándalos relacionados con trampas, filtración de exámenes y sobornos han puesto en jaque la credibilidad de este sistema.
Recientemente se descubrió que un agente de policía de la provincia central de Hunan había robado los resultados de una joven y los había hecho pasar por los de su hija cinco años atrás para garantizarle una plaza en la universidad.
Además, una lista de honor de candidatos que ganarán 20 puntos por participar en competiciones locales de aeromodelismo y comunicación radiofónica en la provincia oriental de Zhejiang ha provocado fuertes protestas, porque los 13 estudiantes incluidos en esta lista proceden de familias ricas y poderosas.
El examen nacional de acceso a la universidad ("gao kao"), reestablecido en 1977 tras la década de la Revolución Cultural, ha sido siempre escenario de una competición encarnizada, ya que las plazas disponibles son muy limitadas en comparación con la enorme población del país. En 1977, un total de 5,7 millones de candidatos compitieron por 270.000 plazas.
Aunque en la actualidad los candidatos tienen más posibilidades, la competición sigue siendo dura, porque la mayoría de ellos tienen mayores expectativas: acceder a la mejor universidad y estudiar una licenciatura que les garantice un buen trabajo en el futuro.
Los casos de estudiantes que abandonan un examen a causa del estrés o se suicidan siguen apareciendo en los periódicos chinos.
Por esta razón, los padres de los candidatos les preparan los mejores platos e intentan no decir nada que pueda alterarles.
Durante los días del examen, toda la sociedad parece movilizarse para que todos los estudiantes tengan una oportunidad. En algunas ocasiones, cuando un candidato se deja su carnet de identidad en casa, agentes de policía le acompañan para que lo pueda recuperar a tiempo.
Además, las ambulancias suelen patrullar alrededor de los centros en los que se celebra el examen para atender a los estudiantes que se desmayan por la presión o el calor, aunque este año también se esforzarán para evitar cualquier contagio del virus de la gripe A (H1N1).
Con el objetivo de que los estudiantes puedan descansar y presentarse a los exámenes en condiciones, los empleados de la construcción no pueden trabajar entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana, y los conductores que hagan sonar sus claxon cerca de los centros se enfrentan a multas.
La mayoría de los niños chinos tiene que trabajar duro durante muchos años para poder acceder a la educación superior. La competición empieza en la escuela primaria o incluso en la guardería en forma de olimpiadas matemáticas o exámenes de inglés de Cambridge.
En el sistema actual, estas pruebas se traducen en puntos extra que permitirán a los estudiantes entrar en mejores institutos y en última instancia, en las mejores universidades.
Aunque se siguen oyendo protestas y se siguen pidiendo reformas, es difícil encontrar un sistema que garantice la igualdad y que al mismo tiempo reduzca el nivel de estrés de los candidatos.
"Una alternativa ideal sería que los candidatos pudieran presentarse a diversas pruebas de evaluación durante su último año en el instituto y que se quedaran con el mejor resultado", dijo el experto en educación Xiong Bingqi. "Las universidades deberían aceptar a los estudiantes teniendo en cuenta tanto este resultado como una evaluación global de su rendimiento". (Xinhua) 05/06/2009
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