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La construcción de un enorme incinerador de basuras en la ciudad de Guangzhou, capital de la provincia meridional china de Guangdong, sólo será iniciada una vez hayan sido aprobados las respectivas evaluaciones ambientales, según aseguraron fuentes del gobierno local.
La decisión fue tomada después de que muchos ciudadanos expresaran su preocupación por el eventual impacto ambiental del proyecto.
"Organizaremos una serie de actividades para despertar la conciencia en cuanto al incinerador", dijo el domingo al rotativo China Daily Ye Zhiwen, subdirector del Buró de Paisaje Urbano del distrito de Panyu, en Guangzhou, donde se erigiría la obra.
La planta fue planeada como reemplazo a dos rellenos sanitarios relativamente pequeños que están ubicados en la aldea Huijiang, en Panyu, los cuales reciben 2.000 toneladas de desperdicios por día.
De acuerdo con Ye, el proyecto estará en capacidad de hacer frente a la creciente demanda de tratamiento de basuras de Panyu.
El distrito, cuya población asciende a 2,5 millones de habitantes, produjo el año pasado cerca de 600.000 toneladas de desechos, es decir unas 1.640 toneladas diarias, precisó.
"Nuestros cálculos son que para 2010, Panyu estará generando 2.200 toneladas de basuras al día. No nos fue posible encontrar un lugar adecuado para hacer un nuevo relleno que pudiera responder al volumen cada vez más grande de desperdicios, nuestros recursos de tierras son limitados", explicó el funcionario.
"Ante la creciente necesidad de tratamiento de basuras, en la actualidad el incinerador es la opción más apropiada para nosotros", agregó.
La oposición generalizada de los habitantes de la zona aledaña al lugar donde sería construida la planta llevó al citado buró a emitir una nota a finales del mes pasado solicitando opiniones del público. Al mismo tiempo, la dependencia organizó un equipo de expertos para que se llevaran a cabo evaluaciones y estudios ambientales del proyecto.
Ye no especificó la fecha en que serán dados a conocer los resultados de las evaluaciones. No obstante, aprovechó la oportunidad para defender el proyecto. "Si no recurrimos a nuevas formas de procesar las basuras, dentro de pocos años Guangzhou estará rodeada de montañas de desperdicios", advirtió.
Las autoridades de planificación urbana del distrito de Panyu emitieron en agosto de 2006 un documento en el que explicaban las razones para la selección del lote donde planean construir el incinerador. Sin embargo, el buró local de Tierras y Recursos Naturales recién otorgó su aprobación en abril pasado. Y los lugareños sólo vinieron a enterarse de que la planta sería construida en su vecindario en septiembre.
"Las autoridades gubernamentales nunca nos pidieron nuestra opinión sobre el proyecto antes de septiembre", se quejó Chen Qi, quien vive en el conjunto residencial Star River, el cual está ubicado a unos 5 kilómetros de distancia del lugar donde sería edificada la planta. Como muchos de sus vecinos, Chen se opone rotundamente a la construcción.
Cerca del 92 por ciento de las personas consultadas dijo creer que el proyecto perjudicaría seriamente tanto su salud como el medio ambiente de la zona, y más del 97 por ciento dijo que está en contra de la obra, de acuerdo con una encuesta llevada a cabo recientemente por el Centro Provincial de Investigación y Estudio Social de Guangdong.
"¿Cómo podrían los operadores y las autoridades gubernamentales garantizar que haya menos contaminación luego de que el proyecto haya sido puesto en operación?", preguntó Chen.
Por su parte, Lu Zhiyi, subsecretario general del gobierno de Guangzhou, dijo que, en caso de que el proyecto sea aprobado, las autoridades utilizarían tecnología de punta, importada de otros países, para minimizar la polución. (Xinhua) 23/11/2009
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