Actualizado a las 2010:01:27.14:46

Público chino demanda garantías de Obama

En su primera visita a China, el pasado mes de noviembre, el presidente estadounidense, Barack Obama, impresionó el público chino con su carisma y su acercamiento conciliatorio hacia China.

El mandatario dijo ante jóvenes chinos que los estadounidenses tienen mucho que aprender de China. También contestó a preguntas de los internautas chinos. Y rindió tributo a la cultura e historia chinas escalando la Gran Muralla.

Ello puede explicar porqué dos meses más tarde, la postura provocativa de Washington sobre el conflicto entre Google y las políticas de administración de Internet de China, han sorprendido a muchos chinos, entre otros problemas. Y no sería ninguna exageración decir que la falta de explicaciones satisfactorias por parte de Obama para “tranquilizar” al público chino, ha decepcionado a amplios sectores aquí.

Cuando Obama vino a China, EE.UU. procuraba “garantías estratégicas”, de China, un término estrenado por el sub-Secretario de Estado de los EE.UU. James Steinberg, al exhortar a China a aclarar sus intenciones en ámbitos fundamentales.

Ahora, la pelota está en la cancha estadounidense, y toca a la administración de Obama tranquilizar al pueblo chino en lo tocante a la búsqueda continua de intereses mutuos, con la adopción de un enfoque constructivo que permita resolver las diferencias entre las dos naciones.

Tales garantías reforzarían la credibilidad de Obama ante el público chino, que está tomando una actitud cada vez más racional y dura hacia celebridades políticas extranjeras.
Es preciso desechar los dobles raseros. La realidad cotidiana y el imperio de la ley de China en las áreas vinculadas a Internet deben respetarse.

Más allá de que la actual línea dura de la administración de Obama constituya un guiño electoral a sus votantes, de cara a los próximos sufragios parciales, o una muestra de apoyo a la libertad en Internet que deviene tema de política exterior, lo cierto es que la misma puede dañar las relaciones bilaterales y los intereses de ambos pueblos. La falta de una garantía a la búsqueda del entendimiento mutuo podría también dañar las perspectivas de cooperación entre China y EE.UU. en temas estratégicos clave.

Considerada valor universal por el público chino, la libertad en Internet tiene el potencial probado de otorgar poder a la sociedad civil, dotándola del derecho a conocer y a gozar de un mayor espacio para las voces populares. Aún así, la libertad del Internet es relativa, según cada país y cultura. Como señaló el lunes el presidente de Microsoft, Bill Gates, la censura oficial de Internet en China es “muy limitada.”

Cualquier político previsor debe esforzarse por encontrar soluciones mutuamente aceptables a los problemas que se presentan en el mundo de Internet, basándose en intereses comunes, valores compartidos y respecto mutuo.


La mentalidad de la Guerra Fría de imponer valores occidentales a otras culturas en nombre de la libertad, o de la democracia, no funciona.

Durante su visita a China, Obama subrayó la necesidad de que impere un “espíritu de igualdad y respecto mutuo” al tratar las diferencias entre las dos naciones, según lo expresado en la declaración conjunta entre China y EE.UU.

Solamente cuando tales declaraciones se respeten en letra y espíritu podrá el público chino sentirse tranquilo y confiado respecto a Obama. (Pueblo en línea)

27/01/2010

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