Última hora:  
Español>>China

Japón debe abandonar su sentido de superioridad sobre China y Asia

Actualizado a las 19/09/2012 - 09:31
Desde que Japón invadió el noreste de China han pasado 81 años, sin embargo, ahora es tiempo de que Japón abandone su sentido de superioridad con respecto a China y Asia en general.
Palabras clave:

Desde que Japón invadió el noreste de China han pasado 81 años, sin embargo, ahora es tiempo de que Japón abandone su sentido de superioridad con respecto a China y Asia en general.

Japón tiene que reconocer que China ya no es débil ni pobre como lo era en la década de los 30 del siglo XX, cuando sufrió grandes desastres provocados por el militarismo japonés. El equilibrio de poder entre los dos países ha cambiado drásticamente.

El 18 de septiembre de 1931 es un día de desgracia en en la historia china, porque marca el día en que Japón lanzó la invasión del noreste de China y ocupó la región entera cuatro meses después. El incidente estuvo seguido de la invasión de Japón a Asia Pacífico en 1941, lo que condujo a uno de los mayores desastres en la región.

Este año, el aniversario es bastante diferente a los anteriores, porque coincide con la "compra" de Japón de una parte de las Islas Diaoyu, lo que generó un fuerte sentimiento antijaponés en China.

La arrogancia y provocación de Japón con respecto a las Islas Diaoyu son resultado del complejo que adquirió hace más de un siglo, cuando proclamó la superioridad sobre China y Asia.

Los dos países se volvieron rivales en los 500 años pasados, en los que Japón alcanzó el nivel de China, a la que derrotó finales del siglo XIX.

Ni siquiera su derrota en la Segunda Guerra Mundial pudo romper su sentido de superioridad, porque Japón consideró a la victoria de China como un obsequio de Estados Unidos y de la Unión Soviética, ignorando la resistencia histórica de los chinos.

Japón ha estado sumamente influenciado por China y ha aprendido bastante de la cultura china. China disfrutó de una amplia superioridad sobre su vecino en todas las áreas, incluida la fortaleza militar, en ese momento.

Sin embargo, China experimentó un declive desde el periodo tardío de la Dinastía Qing (1644-1911) y Japón se convirtió en una potencia mundial a fines de los años 60 del siglo XIX, cuando el país reformó por completo su estructura política y social usando como modelos a las potencias europeas.

Durante la Restauración Meiji, Japón adoptó una política de separación de Asia y de fusión con Europa. En esa época consideraba a China como un país anticuado y decadente.

Su temor a China terminó con la victoria contudente de Japón en la Primera Guerra Chino-Japonesa (1894-1895). La derrota también destruyó el primer intento de China de modernizarse.

Subsecuentemente, Japón estableció su superioridad sobre China, tanto en fuerza real como en mentalidad, pues ya no consideraba a China como un maestro.

Durante su expansión, Japón obligó a China a ceder Taiwan en 1895 y se anexó la Península Coreana en 1910. A principios de los años 40 del siglo XX, la agresión japonesa enfrentó poca resistencia en Asia y alcanzó su mayor nivel luego del ataque de Pearl Harbor en diciembre de 1941.

Los militaristas japoneses pidieron "Una Esfera de Prosperidad Común en Asia del Este Mayor" en los años 30 del Siglo XX, en un intento por crear un bloque dirigido por Japón y libre de potencias occidentales.

Aunque los sueños de los militaristas japoneses y los criminales de guerra terminaron con la rendición incondicional del país ante las potencias aliadas, el sentido de superioridad de Japón continuó debido al deseo de Estados Unidos de contener a la Unión Soviética y China.

No obstante, 60 años después de la Segunda Guerra Mundial, la situación ha cambiado por completo. China ha mantenido un desarrollo económico rápido y en 2010 superó a Japón para convertirse en la segunda mayor economía del mundo. La fuerza de la defensa nacional de China ha crecido de la misma manera.

Japón ahora está sufriendo una crisis económica prolongada junto con un envejecimiento de la población.

El crecimiento de China ha tocado los nervios de los japoneses que han recurrido a trucos para perturbar el desarrollo pacífico de China. Esta podría ser la causa de la tensión experimentada luego de un corto periodo amistoso en los años 80 del siglo XX.

La China actual no es la misma que la China de los años pasados. Japón debe enfrentar la situación, abandonar su sentido obsoleto de superioridad y adoptar una actitud constructiva para solucionar las disputas.

Esta es la única manera de lograr el desarrollo de ambos países y de Asia en general.

Noticias relacionadas:

PTVMás

Entrevista con actriz y cantante argentina Susana Rinaldi

EnfoqueMás

ColumnistasMás