Conforme al progreso tecnológico, el Internet está abriendo la segunda dimensión de la vida, estudio y trabajo de la humanidad a escala global. Como el espacio público de Internet es cada vez más amplio, la gente comienza a concientizarse de que Internet no debe ser un portador de mensajes "pornográficos e mentirosos", ni mucho menos un "paraíso" de los grupos delictivos. En la vida cotidiana, debemos observar las reglas morales y las leyes, y en el Internet debemos comportarnos igualmente con responsabilidad sin cometer acciones inescrupulosas. A juzgar por el proceso de su crecimiento, Internet ha pasado del desorden al orden volviéndose cada vez más maduro. Para prevenir su cambio de naturaleza, los diversos países han fortalecido en los últimos años la supervisión y el control sobre el Internet. Se está abriendo un segundo campo de batalla a escala global contra las publicaciones pornográficas e ilegales.