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“Florence Nightingale es la luz que ilumina mi mente. Estoy convencida de que la carrera de enfermera dedicada abnegadamente a la salvación de las vidas es la más bella”, dijo llena de entusiasmo y orgullo Wang Yali, directora de la enfermería del Hospital Popular de Dingxi, provincia de Gansu.
La cincuentona enfermera Wang Yali lleva 30 años trabajando en Dingxi, uno de los lugares más pobres de China. Por su abnegación, espíritu de entrega y cariño con que trabaja, ganó en 2005 la 40a medalla Nightingale, el máximo honor de los enfermeros. En la tarde de unos días atrás, este corresponsal se entrevistó con ella, que estaba ocupada en la valoración del trabajo las secciones de la enfermería.
Hace 30 años, el hospital estaba atrasado en los equipos y sufría enormes dificultades en las condiciones de atención médica. Las salas de pacientes carecían de agua corriente y calefacción central. Las enfermeras debían traer agua y líquidos de medicina todos los días y, durante invierno, transportaban carbón y encendían estufas. Wang Yali llegaba al trabajo muy temprano para hacer estas faenas antes del inicio del trabajo cotidiano. Alguien le decía que era estúpida haciendo la labor ella sola. Ella contestaba: “Soy joven y tengo buena salud física. Me incumbe trabajar más”. A su parecer, tiene el deber de realizar bien todo trabajo que corresponda a una enfermera.
En los 30 años transcurridos Wang Yali siempre ha trabajado en el primer frente tanto en el cargo de enfermera común como en el de enfermera directiva o en el de directora de la enfermería. Dijo: “Siempre me alegra indeciblemente ver que un paciente mejora en su enfermedad, se recupera y es dado de alta del hospital”. Sus compañeras le llaman gustosamente “Nightingale” entre ellas. Los pacientes le elogian expresando que es “realmente una muy buena enfermera”.
Hace algunos años, un niño internado, procedente de una zona montañosa pobre, tenía la laringe disecada. La abundante expectoración podría sofocar al niño en cualquier momento. Wang Yali quedaba a su lado cuidando de él toda la noche. Los padres del pequeño fueron conmovidos hasta las lágrimas.
Semejantes historias en la trayectoria de la enfermera son innumerables. “Alentar a los pacientes a luchar contra la enfermedad y traer con nuestro cariño la primavera de su vida es lo que cuenta el valor de una enfermera”, explicó tranquilamente Wang Yali el significado de su trabajo.
“El ser elegida delegada al XVII Congreso Nacional del Partido no sólo es el máximo honor de mí, sino también de todos los trabajadores médicos. Cumpliré infaliblemente los deberes de los delegados”. Wang Yali considera que la capacidad de una persona es limitada. Unicamente con la formación de un numeroso personal de calidad dedicado a la atención médica podrá elevar el nivel del trabajo de enfermeros del hospital.(Pueblo en línea)
06/10/2007