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Gracias al desarrollo económico vivido por China en las últimas décadas y a la mejora del nivel de vida de su población, el país asiático aparece cada vez con más asiduidad en los medios de comunicación extranjeros, para los que las obras del Arte Pop de China constituyen un tema recurrente.
La música, el cine o la literatura se han convertido en herramientas para estudiar el desarrollo del país, y si bien los medios de comunicación destacan el creciente protagonismo de la cultura contemporánea china en el mundo, su influencia aún está lejos de equipararse con la de Estados Unidos, Europa, Japón o Corea del Sur.
Los motivos de esta todavía tímida influencia hemos de buscarlos, por una parte, en las diferencias culturales existentes, y por otra, en la falta de medios económicos y de políticas gubernamentales que apoyen los productos culturales.
MUSICA PARA EDUCAR
El diario alemán Welt destacaba recientemente entre sus páginas la nueva oleada de música clásica que ha invadido las ciudades chinas, en las que la ópera, las sinfonías y las sonatas se han convertido en un producto de consumo desaforado entre los urbanitas.
Por su parte, el rotativo alemán Bild Zeitung, señalaba que al igual que ocurrió hace casi dos siglos en ciudades como Leipzig, Hamburgo o París, el piano se ha convertido en la actualidad en una herramienta para educar a los jóvenes chinos.
China no sólo ha dado al mundo grandes estrellas de la música clásica, como Li Yundi o Langlang, sino que además está formando a una audiencia de jóvenes con un oído educado en los clásicos.
Del mismo modo, la música moderna china está experimentando un auge en el extranjero, en especial en otros países asiáticos como Vietnam o Japón. En este último, se está extendiendo junto con las notas más modernas el estudio de los instrumentos tradicionales chinos, como el "erhu", o violín de dos cuerdas.
CINE Y TELEVISION
Las grandes producciones cinematográficas chinas están entrando por la puerta grande del mercado estadounidense. "Héroe ", una de las cintas más recientes de Zhang Yimou, logró recaudar en sus primeras tres jornadas en las salas de Estados Unidos más de 17 millones de dólares que la situaron en lo más alto de la cartelera durante su primera semana, pasando a la historia como la primera película china en ostentar dicho honor.
Del mismo modo, otros títulos de este internacional cineasta, como "La maldición de la flor dorada" o "La casa de las dagas voladoras", han recibido una acogedora recepción en salas británicas, al igual que la reciente "Deseo, Peligro", de Ang Lee, presentada en el Festival de Cine de Londres.
En la dirección opuesta, las series de televisión producidas en China, muchas de ambientación histórica y dirigidas a una audiencia femenina, triunfan en Japón.
Otros productos televisivos dirigidos al mercado nacional también se han granjeado la atención de los medios de comunicación. La edición asiática de la revista Times sacó en portada en 2005 a Li Yuchun, ganadora del programa "Supergirls" (versión china del estadounidense American Idol), a la que describió como "heroína asiática".
Lo cierto es que con 1.300 millones de habitantes, 400 millones de televisores y 500 millones de teléfonos móviles, China cuenta con una quinta parte de los "fans" de todo el mundo.
LETRAS Y BELLAS ARTES
En el terreno literario, la identificada como "generación de los 80", a la que pertenecen jóvenes escritores como Guo Jingming, Zhang Yueran, Han Han o Chun Shu, se está imponiendo con fuerza entre los lectores japoneses.
Incluso más destacable es la proyección internacional de artistas plásticos de la talla de Zhang Xiaogang, Xu Bing, Zhang Huan o Liu Xiaodong, cuyas obras alcanzan cifras astronó micas en las subastas más prestigiosas.
La prensa alemana recordaba recientemente que no hace tantos siglos que los cuatro grandes inventos de la historia china ( pólvora, brújula, imprenta y papel) se hicieron famosos en todo el planeta y que la nobleza europea mostraba con orgullo porcelanas venidas del Lejano Oriente, trajes confeccionados con sedas y réplicas de pagodas que decoraban sus jardines.
Hoy, las artes chinas vuelven a ejercer una influencia cada vez mayor en Occidente y hasta se podría decir que han revolucionado el plano cultural.
La economía crece a un ritmo desaforado, el gigante ha despertado y es de esperar que se convierta en una gran potencia cultural. (Xinhua) 17/12/2007
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