Los cerebros de gays y lesbianas parecidos a los de los heterosexuales de sexo opuesto |
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Los cerebros de gays y lesbianas resultan similares a los de las personas heterosexuales de sexo opuesto, según un estudio publicado este lunes en la Junta de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
El estudio sueco, que compara el tamaño de las dos mitades del cerebro en 90 adultos, sugiere que hombres gay y mujeres hetero tienen mitades de un tamaño parecido, mientras el lado derecho es mayor en lesbianas y hombres hetero.
“Las observaciones no pueden ser atribuidas a la percepción o el comportamiento”, escriben los investigadores del Instituto Karolinska de Suecia. “Que dependan en cambio de procesos relativos al desarrollo fetal o postnatalicio es una cuestión que permanece abierta”.
Los investigadores del Instituto del Cerebro de Estocolmo estudiaron “dos parámetros separados, ambos con poca probabilidad de ser afectados por patrones aprendidos o comportamiento” en 90 hombres y mujeres –50 heterosexuales y 40 homosexuales– usando imágenes por resonancia magnética (IRM).
A cincuenta personas que tomaron parte en el estudio se les realizó además una tomografía por emisión de positrones (PET) para estudiar las agmigdalas, masas de núcleos alojados en el interior de los lóbulos temporales que controlan la excitación, el miedo y las respuestas emocionales, y secreciones hormonales.
Los resultados mostraron que el hemisferio derecho del cerebro es más grande en los hombres heterosexuales y en las lesbianas, mientras que los dos hemisferios de los homosexuales y las mujeres hetero eran simétricos.
Los homosexuales mostraron además otro punto de contacto con las mujeres hetero en las conexiones de sus agmigdalas, que procesan ciertas emociones, como hicieron por su parte las lesbianas y los hombres hetero.
“La agmigdala juega un papel fundamental en las reacciones emocionales a estímulos externos, incluido el estrés”, afirman los autores del estudio, hipotizando que la agmigdala de hombres hetero y lesbianas podrían tender a una “mayor respuesta de lucha-huida”, más común entre los hombres.
Los investigadores añaden que el estudio no puede determinar si las diferencias en la forma del cerebro son heredadas o debidas a la exposición a hormonas como la testosterona en el útero, o si son responsables de la orientación sexual.
No obstante, planean ocuparse de la cuestión en un próximo estudio sobre bebés recién nacidos, para descubrir si puede ayudar a predecir la futura orientación sexual. (Pueblo en Línea)
18/06/2008
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