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El SCD-2, el segundo satélite de recolección de datos ambientales desarrollado por Brasil, cumple el miércoles 10 años en órbita y aún opera, informó el estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE).
El aparato fue lanzado el 22 de octubre de 1998 por el cohete americano Pegasus y, pese a que su vida útil prevista era de apenas dos años, continúa suministrándole a Brasil informaciones ambientales con desempeño satisfactorio.
El SCD-1, primero de los satélites desarrollados por el INPE, fue lanzado en febrero de 1993 y con 15 años de vida, también funciona.
Estos dos aparatos fueron los primeros diseñados y operados por Brasil y le permitieron al país entrar al selecto grupo de las naciones que dominan la tecnología de los satélites.
La longevidad de ambos satélites, según el INPE, es resultado de una alta competencia tecnológica y del rigor con que fueron seleccionados sus componentes y subsistemas, así como de los cuidados en los procesos de montaje y operación.
El SCD-2 completó este miércoles 52.807 vueltas a la tierra y, en una década, recorrió una distancia de 2.365,1 millones de kilómetros, lo que equivale a 3.112 viajes de ida y vuelta a la Luna.
El satélite SDC-2 se mueve en la órbita a una velocidad de 27.000 kilómetros por hora.
Los dos satélites SCD, junto con el satélite chino-brasileño CBERS-2B, integran el llamado Sistema Brasileño de Recolección de Datos Ambientales, cuya misión es retransmitir para una estación receptora en tierra las informaciones de una red compuesta por cerca de 750 plataformas automáticas de recolección de datos ambientales distribuidas en todo Brasil.
Las informaciones del SCD-2 son enviadas a las bases de rastreo y control de satélites que el INPE tiene en las ciudades de Cuiabá (oeste de Brasil) y Alcántara (norte).
Los datos son captados por las antenas de estas dos estaciones y transmitidos al Centro de la Misión de Colecta de Datos del INPE en Cachoeira Paulista, municipio en el estado de Sao Paulo.
Las informaciones captadas por el satélite son utilizadas para diversas aplicaciones, como previsión del tiempo, estudios sobre corrientes oceánicas y marítima, química de la atmósfera y planificación agrícola.
Los 10 años de este satélite coinciden con los cinco años en órbita del CBERS-2, el segundo satélite de vigilancia remota lanzado conjuntamente por Brasil y China, conmemorados la víspera.
El CBERS-2 fue lanzado el 21 de octubre de 2003 desde el Centro de Lanzamiento de Taiyuan (China) y, tras un lustro, continúa en operación y ofrece imágenes de la Tierra pese a que su vida útil prevista era de apenas dos años.
Este aparato fue el segundo de los previstos por el Programa de Satélite Chino-Brasileño de Recursos Terrestres (CBERS), acordado por los dos países hace exactamente 20 años para proyectar, desarrollar, lanzar y operar satélites en conjunto. (Xinhua) 23/10/2008
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