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El Galaxy Evolution Explorer de la NASA ha identificado por primera vez galaxias enanas originadas sólo a partir de gas prístino, probablemente un remanente del universo primigenio, según los resultados de un nuevo estudio publicado el jueves por la revista Nature.
Las galaxias enanas son agrupaciones relativamente pequeñas de estrellas que a menudo orbitan en torno a galaxias más grandes, como nuestra Vía Láctea.
El hallazgo ha sorprendido a los astrónomos, porque la mayoría de las galaxias se forman en asociación con una misteriosa sustancia llamada “materia oscura”, o a partir de gas con contenido en metales. Las jóvenes galaxias descubiertas por el Galaxy Evolution Explorer se están originando a partir de un gas que carece tanto de materia oscura como de metales. Aunque nunca han sido vistas antes, este nuevo tipo de galaxia enana podría ser común en un universo más remoto y temprano, cuando el gas prístino estaba más presente.
Conducido por David Thilker del departamento Henry A. Rowland de física y astronomía de la Universidad John Hopkins, un equipo de astrónomos descubrieron las nuevas e inesperadas galaxias formándose en el interior del anillo de Leo, una enorme nube de hidrógeno y helio que describe una trayectoria irregular alrededor de dos galaxias masivas en la constelación de Leo. Se cree que la nube es probablemente un objeto primordial, un antiguo remanente de material que ha permanecido relativamente inalterado desde los primeros días del universo. Identificado hace unos 25 años mediante ondas de radio, el anillo no puede ser contemplado con luz visible.
“Este intrigante objeto ha sido estudiado durante décadas con telescopios de categoría mundial que funcionan con longitudes de onda óptica y de radio”, afirmó Thilker. “A pesar de los esfuerzos, no se pudo detectar nada excepto el gas. No se encontró ninguna estrella, ni joven ni vieja. Sin embargo, cuando observamos el anillo con el Galaxy Evolution Explorer, que es particularmente sensible a la luz ultravioleta, descubrimos muestras reveladoras de formación reciente de una estrella masiva. Fue algo realmente inesperado. Estamos siendo testigos de la formación de galaxias a partir de una nube de gas primordial”.
En un reciente estudio, Thilker y su equipo hallaron el rastro ultravioleta de jóvenes estrellas emanando de varias agrupaciones gaseosas dentro del anillo de Leo. “Creemos que esos complejos estelares recientes son galaxias enanas, aunque como ya mostraron anteriores radioastrónomos las agrupaciones gaseosas que conforman esas galaxias carecen de materia oscura”, afirmó el estudioso. “Casi todas las demás galaxias que conocemos están dominadas por la materia oscura, que actuó como germen para la recolección de sus componentes luminosos –estrellas, gas y polvo. Lo que ahora vemos que está sucediendo en el anillo de Leo es un nuevo modo de formación de galaxias enanas con el material remanente de una agrupación mucho más temprana de este grupo de galaxias”.
Nuestro universo local contiene dos grandes galaxias, la Vía Láctea y Andrómeda, cada una de ellas con decenas de billones de estrellas, y la constelación Triangulum, con varios billones de estrellas. También hay más de 40 galaxias enanas, mucho más pequeñas, que poseen solamente algunos miles de millones de estrellas. La materia oscura invisible detectada por su influjo gravitacional es uno de los componentes principales de las galaxias tanto gigantes como enanas, con una sola excepción: las galaxias enanas de marea.
Las galaxias enanas de marea se condensan a partir de gas reciclado de otras galaxias, y han quedado separadas de la mayor parte de la materia oscura con la que estaban originariamente asociadas. Se producen cuando las galaxias colisionan y sus masas gravitacionales interactúan. En el violento choque, estelas de material galáctico salen despedidas desde las galaxias matrices y los halos de materia oscura que las rodean.
Debido a su carencia de materia oscura, las nuevas galaxias descubiertas en el anillo de Leo tienen la apariencia de galaxias enanas de marea, pero difieren de ellas en un rasgo fundamental. La materia gaseosa que compone las galaxias enanas ya ha pasado a través de una galaxia, enriqueciéndose con metales –elementos más pesados que el helio– generados a medida que evolucionan las estrellas. “Las galaxias enanas del anillo de Leo están hechas de una materia mucho más prístina que carece de metales”, afirmó Thilker. “Este hallazgo nos permite estudiar el proceso de formación estelar en gases que todavía no han sido enriquecidos”.
Las nubes grandes y prístinas similares a las del anillo de Leo pudieron haber sido más frecuentes en un universo más temprano, según Thilker, y por consiguiente habrían podido generar numerosas galaxias enanas carentes de materia oscura todavía por descubrir (Pueblo en Línea)
20/02/2009
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