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La campaña que está llevando a cabo China para traer vehículos más limpios y de bajas emisiones de gas a sus calles tendrá que esperar su turno ya que el gobierno intentará en primer término estimular el crecimiento y contrarrestar las ventas menguantes que se registran en lo que es el mayor mercado mundial de venta de vehículos.
Los fabricantes de coches y baterías BYD Ltd y otras empresas chinas del sector que ambicionan estar entre los primeros en globalizar el mercado de los vehículos eléctricos tienen puestas sus esperanzas en las decisiones del gobierno que puedan alentar la demanda.
Pero crear un mercado de vehículos no emisores de gases contaminantes no parece ser una prioridad para China. A pesar de que China ha hecho grandes progresos en definir los estándares que regulen las emisiones de los vehículos, la iniciativa no ha ido tan lejos como para incentivar la compra de este tipo de vehículos de elevado coste entre los consumidores.
“Espero que las ayudas del gobierno puedan ayudar a aumentar la demanda, ya que esta tecnología, a pesar de ser muy buena, sigue siendo muy cara en comparación con los vehículos tradicionales”, dijo Henry Li, el director general de la unidad de automóviles de BYD, en una entrevista en las oficinas de la empresa en Shenzhen.
China, que es el mercado mundial de vehículos que crece a mayor velocidad, es también el primer emisor mundial de gases que contribuyen a potenciar el efecto invernadero.
Las ventas de coches ha crecido en China hasta superar, en enero de este año, a los Estados Unidos como primer mercado mundial de automóviles, a pesar de que precisamente 2008 se registró por primera vez en diez años un descenso en la tasa de crecimiento, debido a la precaución de los consumidores ante la situación económica, lo que ha llevado al gobierno a intentar aumentar la demanda.
En enero, las autoridades de Beijing han revelado una serie de medidas para atraer a los compradores a los salones de venta de automóviles, incluyendo reducir a la mitad los impuestos para aquellos vehículos con motores de capacidad inferior a 1.6 litros. El gobierno ha retirado asimismo el pago de los abonos de algunas calles y ha ofrecido subsidios a los agricultores para que utilicen vehículos más eficientes en cuanto a las emisiones de gases en las áreas rurales.
Pero, según los expertos, dado el alto coste de desarrollar coches híbridos o completamente eléctricos, los fabricantes necesitarán algo más que eso para estimular la demanda.
“Deben haber algunos incentivos reales que lleven a convencer a los consumidores para cambiarse a los coches eléctricos”, dijo Sinling Chung, jefe ejecutivo de la empresa de base en Hong Kong EuAuto Technology Ltd, la cual ha iniciado recientemente un programa de ventas de un micro-coche de fabricación china en Europa.
“Esta además el tema de la infraestructura. En un momento dado, los propietarios de este tipo de coches necesitarán de puntos de mantenimiento donde aparcar y enchufar sus coches”, apuntó también Chung durante la entrevista.
EuAuto planea vender sus micro-coches de dos puertas en China en los próximos tres años, pero ha dirigido su Mirada en primer lugar a Europa, donde las políticas para la reducción de gases contaminantes permiten una mayor demanda de coches eléctricos.
Coches híbridos
BYD empezó a vender su modelo híbrido, llamado F3 modo dual o F3DM, en diciembre. El vehículo puede recargarse en un enchufe convencional, y cuenta también con un pequeño motor de gasolina. BYD es conocida por sus baterías para teléfonos móviles. Su mayor accionista, Warren Buffett, planea sacar al mercado un modelo completamente eléctrico, el E6, a finales de este año, lo que podría convertir a este modelo en el primero de este tipo que se comercializa a escala mundial.
Otros fabricantes de vehículos con sede en China han estado desarrollando vehículos híbridos o cien por cien eléctricos. Por ejemplo la empresa con base en Wuhu Chery Automobile ha construido un modelo híbrido, el A5, y presentado un prototipo de su modelo cien por cien eléctrico, el S18, en febrero, mientras que Shanghai General Motors Ltd, la compañía que poseen al cincuenta por ciento General Motors Corp y SAIC Motor Corp, presentaron también el Buick LaCrosse Eco-hybrid en China el pasado mes de julio.
Estos caros modelos, sin embargo, no han conseguido todavía salir de las salas de ventas de automóviles. El F3DM de BYD se puede adquirir por unos 150 mil yuanes, lo que lo hace un treinta o cuarenta por ciento más barato que el Toyota Prius que también se comercializa en China, pero que aún con ello tiene un precio que dobla el coste de un vehículo similar de gasolina. El Toyota Prius, por su parte, cuenta con una batería que permite acumular energía del motor para dar potencia al coche, y ha conseguido colocar 3.465 unidades de 2006 a 2008 en China, menos de lo esperado, de acuerdo con las declaraciones del analista de Ricon Xia, Daiwai.
Programa de “coches verdes”
China dio el pasado mes de enero un paso en su voluntad de impulsar el uso de “coches verdes” ofreciendo cerca de quinientos mil yuanes en subvenciones para compañías y agencias que utilicen este tipo de vehículos en sus parques automovilísticos.
Mientras que esto fue visto de forma positiva por parte de los fabricantes de este tipo de vehículos, los expertos dicen que es una medida insuficiente para crear una demanda fuerte, a menos que estos subsidios se extiendan a los consumidores particulares.
Según el analista de JP Morgan Charles Guo, “extender los subsidios al mercado de masas sería un incentivo muy potente, pero que requeriría de mucho dinero”. Guo también dijo que “aún habrá algunos debates para discutir si estas medidas son o no necesarias, por lo que no parece que este programa pueda implantarse a corto plazo”
Por ahora, Beijing está más concentrado en la consolidación de su fragmentaria y abarrotada industria del automóvil, aunque se espera del gobierno de la ciudad que haga público pronto un plan detallado que permita a las grandes compañías estatales asumir el control de los pequeños fabricantes.(CIIC) 21/04/2009
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