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"Me siento como el niño menos afortunado en Afganistán porque he sido privado de la educación y no puedo ir a la escuela hoy", dijo Abul Aziz, quien proviene de la conflictiva provincia meridional de Helmand, en el país asiático abatido por la guerra.
Abul es un niño de doce años que se dedica a recoger objetos utilizables de los basureros en una zona empobrecida de la capital afgana de Kabul, con el fin de mantener a su familia. Dijo que soñaba con convertirse en un ingeniero vial, pero que el conflicto permanente en su país ha desecho sus esperanzas.
"Mi miseria comenzó el año pasado cuando vi mi escuela derrumbarse a escombros, además de que los disturbios en el distrito de Garmsir obligaron a mi familia a abandonar mi ciudad natal en búsqueda de un lugar más seguro", dijo Azir con un tono de desesperanza.
Helmand es una provincia que se encuentra plagada de militantes talibanes, además de ser conocida por el cultivo de amapola, por lo que esta región ha sufrido conflictos sangrientos entre los talibanes y las fuerzas de seguridad durante años recientes.
Recordando su calvario, Azir manifestó que "fue una mañana soleada del año pasado cuando llegué a la escuela junto con compañeros y otros estudiantes para encontrarla destruída con cartas dirigidas que advertían a los profesores que dejaran de enseñar o que se enfrentarían a las consecuencias".
Gopal Sharma, vicedirector de Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, siglas en inglés) en Afganistán, declaró el lunes que 292 escuelas fueron atacadas durante 2008, mientras que en lo que va de este año se han registrado 29 ataques contra los centros de enseñanza.
El funcionario de la ONU agregó que 92 maestros y estudiantes fueron asesinados el año pasado y que 169 más fueron lesionados.
De igual manera, Sharma anotó que desde enero de este año 13 profesores y estudiantes han muerto y otros catorce han sido heridos.
El ministro afgano de Educación, Mohammad Farooq Wardak, declaró el cinco de marzo, primer día del ciclo escolar en Afganistán, que los incidentes de seguridan han provocado el cierre de 650 escuelas y han privado de la enseñanza a más de 400.000 estudiantes.
Wardak también ofreció un aspecto que da esperanza al manifestar que 7.2 millones de infantes, incluyendo niñas, tienen acceso actualmente en el país afgano tras su era talibana.
No obstante, el ministro confirmó que 5.3 millones de niños entre siete y dieciocho años han sido privados de la educación.
Aziz, afectado gravemente por la guerra, recordó que "tuvimos tiempos agradables, jugamos fútbol, voleibol y bromeaba con compañeros y amigos en la escuela".
Con un rostro sucio y vestido con ropas hechas jirones, el niño dijo que extraña en todo momento a sus amigos y espera reunirse con ellos una vez que la paz sea restaurada en su ciudad de origen.
Garmsir, en donde Azir y su familia solían vivir, es vislumbrada como el lugar de asentamiento de los talibanes rebeldes y el distrito fue el escenario en donde se llevaron a cabo sangrientas peleas el año pasado entre las tropas dirigidas por Estados Unidos y los militantes.
El infante, quien ahora vive en un campamento improvisado en el oeste de Kabul, dijo que "vivir es miserable", mientras que él y su padre trabajan desde el amanecer hasta el anochecer, sin que ésto sea necesario para alimentar correctamente a su familia.
Los talibanes militantes que pelean contra las tropas afganas e internacionales atacan frecuentemente los centros de educación y a los profesores, en un intento por desestabilizar al país, con fundamento en que consideran que se imparten materias anti islámicas.
La población del área de Haqtash, de la provincia septentrional de Kunduz, dijo a la prensa el lunes que desconocidos hombres armados que se declararon leales a los talibanes, pidieron a la gente no enviar a las niñas a la escuela, lo cual fue una política impuesta por los talibanes durante sus seis años de control sobre Afganistán.
"Mi único sueño es ver que la paz regrese a mi escuela y que yo estudie bastante para llevar a cabo mi sueño, que es convertirme en un ingeniero vial y reconstruir las calles de la provincia de Helmand", concluyó Aziz, quien aunque está cansado aún ríe. (Xinhua)
21/04/2009
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