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Por Javier Córdoba
Costa Rica cuenta con varios de los mejores indicadores de desarrollo humano de América Latina, y esto sucede también en aquellos que tienen que ver con los derechos de la niñez; aunque aún le quedan muchos retos que superar.
La reducción de la absención escolar para garantizar a los niños su derecho a una adecuada educación ha sido una de las principales luchas que ha emprendido Costa Rica en los últimos años, con resultados positivos pero dispares en algunas poblaciones.
El gobierno costarricense ha apostado durante los últimos tres años al programa "Avancemos" con el que se pretende que los niños y jóvenes se mantengan en los centros de estudio a cambio de una subvención económica.
El sexto informe sobre el Estado de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia en Costa Rica (EDNA) indica que en Costa Rica, en el año 2007, 68.432 menores de edad formaban parte de la Población Económicamente Activa, representando el 3,9 por ciento de la misma. Los datos revelan que de 49.352 jóvenes con edades entre los 15 y los 17 años que trabajan, la mayoría son hombres. El 45 por ciento de esa población adolescente tiene jornadas laborales superiores a las 36 horas semanales y un 29,8 por ciento trabajan entre 48 y más de 60 horas semanales.
En Costa Rica, y en concordancia con los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a las personas menores de edad se les permite trabajar desde que cumplen la edad de 15 años, y sólo en labores que no sean consideradas peligrosas.
El último informe del Estado de la Nación muestra como se ha producido una paulatina reducción en la cantidad de menores de entre 12 y 14 años que forman parte de la fuerza de trabajo del país.
En 1999, 20.618 menores de entre 12 y 14 años formaban parte de la fuerza de trabajo, lo cual se redujo hasta los 8.113 niños en el año 2008; un descenso importante si se considera que en 2006 eran casi el doble de la cifra actual, 16.130 niños.
Según el EDNA, una de las principales preocupaciones de las autoridades es que estos menores de edad pongan en peligro sus posibilidades de desarrollo futuro, al no culminar de manera adecuada sus estudios básicos.
Costa Rica ha logrado recientemente la universalización de la educación primaria, con una cobertura del cien por cien; por lo que los principales esfuerzos se han enfocado en mejorar la cobertura en educación secundaria que, según el dato de 2008, es del 80 por ciento.
En secundaria, los jóvenes costarricenses enfrentan dos realidades: las de los centros educativos públicos y privados.
Sólo un 12,8 por ciento de los adolescentes asisten a centros de educación privados, y son éstos los que obtienen mejores resultados en las pruebas de conclusión de estudios secundarios que aplica el Ministerio de Educación costarricense.
Otra realidad distinta viven los niños y jóvenes de las zonas indígenas que, según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en el año 2006 sólo un 21 por ciento tenía acceso a la educación secundaria.
Costa Rica ha avanzado notablemente en el descenso de sus indicadores de mortalidad infantil, la cual pasó de 10,05 muertes por cada 100.000 en el año 2007 a 8,95 por cada 100.000 en 2008.
Si bien el país tiene universalizado su sistema de salud, el EDNA señala que la atención a los niños disminuye conforme mayor es su edad. La cobertura promedio para un niño menor de un año de edad es del 89 por ciento, mientras que para los jóvenes entre 12 y 17 años, esta cobertura cae hasta un 31,9 por ciento.
En la zonas indígenas, la realidad es aún más cruda, pues según los datos de UNICEF, en el año 2006 cuando la tasa de mortalidad infantil del país era de 9,2, en la zonas indígenas la cifra ascendía hasta el 13,1 en promedio y en algunas comunidades alcanzaba el 18,4.
"La probabilidad de que un niño que vive en una zona rural sufra de desnutrición es entre 1,5 y 3,7 veces más alta que la de un niño que vive en zona urbana", apunta el estudio de UNICEF.
Si bien Costa Rica ha dado grandes pasos en materia normativa, con la promulgación de un "Código de la Niñez y la Adolescencia", el reconocimiento y práctica de estos derechos es aún un problema pendiente en muchos casos.
El Patronato Nacional de la Infancia reportó en 2008 un total de 33.635 niños atendidos por ser víctimas de algún tipo de violencia, 2.195 sufrieron lesiones como consecuencia de los castigos propinados por padres y familiares.
El Hospital Nacional de Niños dijo haber atendido a 1.500 menores agredidos, de los cuales 6 fallecieron el año anterior como consecuencia de estos abusos. Además el PANI reportó que 732 niños sufrieron abusos sexuales en sus hogares en el 2008.
Si bien la posición relativa de Costa Rica en su región es mucho mejor que la de sus países vecinos, son muchos los pequeños que reclaman la oportunidad de construir un futuro mejor. (Xinhua) 20/11/2009
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