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Última novela de Mo Yan: un drama rural

Actualizado a las 12/10/2012 - 15:37
Leer la última novela de Mo Yan, titulada Rana (2009) es a la vez gratificante y perturbador. Al igual que todas sus obras anteriores, está llena de acción y drama.
Palabras clave:Mo Yan,Premio Nobel,Rana
Última novela de Mo Yan: un drama rural

Fuente: China Daily

Pekín, 12/10/2012(El Pueblo en Línea)- Leer la última novela de Mo Yan, titulada Rana (2009) es a la vez gratificante y perturbador. Al igual que todas sus obras anteriores, está llena de acción y drama. Pero mientras aquellas creaban protagonistas heroicos como “mi abuelo” y “mi abuela” que luchaban contra los invasores japoneses en el pasado, Rana narra la dolorosa y casi extraña modernización del “municipio noroeste de Gaomi”, que Mo ha venido creando durante décadas sobre la base de su pueblo natal en la provincia de Shandong, en el este de China.

La tensión y un sorprendente humor negro emana de un grupo de personajes con nombres de órganos humanos, tales como Chen Bi (Nariz Chen) y su esposa Wang Dan (Vesícula Biliar Wang), Xiao Shangchun (Labio superior Xiao) y su hijo Xiachun (labio inferior).

El personaje principal, “mi tía” Wan Xin (corazón Wan), es presentada como una hada madrina en su juventud, porque era una partera moderna que dio a luz a cerca de diez mil bebés. Pero desde que comenzó la planificación familiar nacional, rápidamente se degeneró en una encarnación demoníaca, mientras caía sobre sus hombros la responsabilidad de hacer cumplir la ley, una difícil decisión para la nación más poblada del mundo.

La descripción de las tres muertes que provoca en la búsqueda de mujeres embarazadas errantes es tan sorprendente que su huida de un ejército de ranas vengativas no es nada en comparación.

“Mi tía” más adelante intenta expiar sus crímenes, dando vida a bebés de cerámica que se venden como recuerdos para los turistas ávidos por descendencia.

Pero la delgada línea de la moral se vuelve borrosa nuevamente cuando ayuda a su sobrino Ke Dou (renacuajo, el narrador de la historia) y su esposa infértil a tener un bebé gracias a una madre sustituta.

La trama parpadea a la velocidad de la luz, dejando al lector muy deprimido al final.

La última parte de la novela claramente se inspiró en eventos sociales, tales como un incendio en una fábrica de juguetes que mató y desfiguró a cientos de trabajadoras migrantes, y a las madres sustitutas clandestinas que sirven a los ricos y poderosos.

Es un momento en el que el blanco y el negro se han desdibujado, donde lo bizarro se ha vuelto normal y los antojos materialistas erosionan la conciencia humana. El único consuelo que se ofrece es un recordatorio para amar la vida.

Cada uno de los capítulos del libro lleva una carta de Ke Dou a un escritor japonés. Aunque Mo niega que es Oe Kenzaburo, ganador del Premio Nobel de literatura en 1994 y que visitó el pueblo natal de Mo y conoció a su tía, el prototipo de “mi tía”, reconoció que se inspiró mucho de ese viaje.

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