No puedo comer tanto
El primero que yo debía enfrentar fue ese enorme plato de gachas de avena, que tal vez sea muy ajustado al gusto de Phelps de 23 años de edad. Yo tomé 10 cucharadas y parece que no se redujo en nada el volumen de gachas en el plato. Los sandwichs con huevos fritos me fueron una prueba, debido principalmente a la mayonesa. Uno no podría imaginarse que por el desayuno se come con tanta grasa, pues es suficiente olerlo sólo.
Sentí que ya estaba harto, pero me esforcé por comer medio sandwich—tanto sólo una sexta parte del volumen regular de Phelps; luego empujé a un lado ese plato de torta de huevo. Pensaba que si comía demasiada torta de huevo, mi estómago no soportaría. Yo estaba esforzándome aún por mascar. ¿Tuvo usted en alguna ocasión esa experiencia de que no pensaba nunca devorar el alimento en la boca? Mi boca estaba llena de alimentos y los tragaba con amargura y despacio intentando no pensar ni en huevo ni en mayonesa. Al tragarme un gran bocado, respiré profundamente y me sentí como aliaviado de un gran peso. El fotógrafo me dijo con buena intención: “Se ve que comes con gran sufrimiento. ¿Necesitas tomar un poco de agua y descansa un rato?” Decidí suspender un momento. Hice varias llamadas telefónicas y escribí durante un rato. Luego, ay, ¡llegó la hora del almuerzo! Para mí, comer un sandwich con carne de cerdo y mayonesa sería “una misión imposible”; meneé la cabeza y decidí abandonar el plan original. Acto seguido, seis colegas míos me ayudaron a consumir los alimentos restantes. Es inimaginable que cómo Phelps, que ya ha obtenido un total de 13 medallas de oro olímpicas, puede comerse cada día un montón de alimentos tan grande.
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