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Zhai Zhigang, el primer astronauta chino que paseó por el espacio, se ha convertido en un personaje famoso en todo el país, a pesar de estar "escondido" dentro del traje extravehicular, cuando realizó la caminata espacial.
El acontecimiento, que duró unos veinte minutos, fue seguido en vivo por millones de chinos en la televisión, la tarde de ayer sábado.
Todas las etapas de la hazaña del astronauta, como la salida por la escotilla, los saludos ante la cámara, el ondear de la bandera china y la entrega de la muestra experimental cosecharon fuertes aplausos por parte del equipo terrestre y de los telespectadores.
Zhai, de 42 años, esperó diez años hasta poder cumplir su sueño de realizar una caminata espacial.
En los anteriores dos programas de Shenzhou V en 2003 y Shenzhou VI en 2005, que enviaron a tres astronautas al espacio, Zhai figuró en la lista final de candidatos para emprender la misión, pero tuvo que esperar hasta Shenzhou VII para volar al espacio.
Tal y como detalla Huang Weifen, subdirectora de diseño del sistema de formación de astronautas del programa, Zhai fue seleccionado por su excelente rendimiento profesional y sicológico: "es muy fuerte mentalmente y reacciona bien en situaciones de emergencia", dijo.
Zhai nació en una familia pobre de campesinos en la provincia nororiental de Heilongjiang, y es el menor de seis hermanos. Cuando su padre enfermó, el pequeño Zhai quiso abandonar la escuela pero su madre lo disuadió y mantuvo a toda la familia con la venta de semillas de melón fritas, un tentempié muy popular entre los chinos.
A consejos de su madre Zhai entró en la fuerza aérea, donde completó 950 horas de vuelo seguro como piloto, y luego fue elegido para participar en el programa espacial junto con otros trece colegas.
"Nuestra madre lo influenció mucho", afirmó Zhai Zhiqiang, hermano del astronauta, "y él la quería mucho".
Según su esposa, Zhang Shujing, Zhai es un marido cariñoso, un padre encantador y un buen hijo.
Tanto ella como el hijo de ambos, Zhai Tianxiong, siguieron el lanzamiento de la nave Shenzhou VII desde el centro de Jiuquan, la noche de jueves. "Estaba nervioso, me sudaban las manos", admitió el hijo en una entrevista por internet, un día después del evento.(Xinhua) 28/09/2008
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