Sábado 23 de Septiembre, 2000
   


Es Magnífico "Perder" esta Medalla de Oro

En la competencia olímpica de esgrima, que se realiza cada cuatro años, tres esgrimistas chinos en el anonimato vencieron sucesivamente a un número de rivales poderosos, colocándose entre las filas de los deportistas consumados. Pero en la final de ayer, los chinos fueron relegados al segundo puesto por una pequeña diferencia de pontaje: 44:45. A pesar de ello, pedimos que los medios de comunicación no describan este suceso como algo de "gran pesar" para ellos, porque no son derrotados en ningún sentido ni tienen nada para sentirse apesadumbrados.

En la competencia de ayer, los esgrimistas chinos mantenían la ventaja durante un largo tiempo, y en el momento decisivo ambas partes lograron tocar a su rival casi simultáneamente en la última estocada. Si juzgamos la calidad de la competencia, el resultado debe ser que ambas partes son ganadores de la medalla de oro, y no una de oro y otra de plata. Pero la impresión más profunda que nos dejaron ellos es que perseguían en la competencia era una competición equitativa y un alto estilo deportivo. Cuando el rival estaba lesionado por un accidente hasta hacerse sangre en el cráneo, incapaz de resistir cualquier ataque, el esgrimista chino optó sin vacilación por no atacar en el momento en que el rival estaba en apuro.

Con el paso del tiempo, la ventaja del equipo chino para ampliar su éxito se reducía hasta perderse, pero es eterno el sentimiento supremo de atribuir mayor importancia a la justicia y a la humanidad que a la medalla de oro. Si se considera la medalla de oro por encima de todo, el comportamiento de los esgrimistas chinos es torpe. Si los chino hubiera aprovechado el momento crítico del rival para asestarle un golpe de gracia, el equipo chino habría podido conquistar la medalla de oro ampliando el margen de pontaje. Pero eso le haría perder lo que es el espíritu deportivo, cosa más apreciada que la medalla de oro. Los deportistas chinos, provenientes de una país que valora más que nada la justicia y que solicita la candidatura como sede de los Juegos Olímpicos, tenían otra opción.

Todos dicen que la competencia deportiva es la guerra en tiempo de paz, pero sus reglas de juego son totalmente diferentes de las de la guerra verdadera. En la guerra, se observa el principio de perseguir con valentía a los bandidos fugitivos, pero en la competencia deportiva no se debe ignorar la estima por su rival y mostrar el estilo de caballería y el espíritu deportivo.

Amamos la medalla de oro, pero amamos aún más el espíritu de los Juegos Olímpicos. Lo que perdimos no es más que una medalla de oro, pero lo que ganamos es todo un mundo olímpico.





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