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Desarrllo de la Cultura Tibetana
Jinio de 2000, Beijing
Prólogo

China es un país unificado con numerosas etnias. Miembro de la gran familia de la nación china, la etnia tibetana ha creado y desarrollado una espléndida cultura con rasgos propios en el curso de una larga historia caracterizada por el continuo intercambio y la interpromoción con las otras etnias, y la amalgama y la simbiosis con su cultura. La cultura de la etnia tibetana sigue mostrándose como una brillante perla engastada en la cultura no sólo china, sino mundial.

En su origen, la cultura nativa de la etnia tibetana estuvo formada por la cultura Tubo, que se extendía por el valle del río Yalong, en el curso medio de la cuenca del río Yarlung Zangbo, y la antigua cultura Shang-Shung, que floreci?en la parte occidental de la meseta Qinghai-Tibet. En el siglo VII, durante el reinado de Songtsen Gampo, el budismo empez?a introducirse en el reino Tubo procedente de las planicies centrales de China, la India y Nepal. En su lenta evolución, el budismo fue adquiriendo características propias, proceso que culmin?con la formación del budismo tradicional tibetano. Al mismo tiempo, el desarrollo de la cultura tibetana estuvo sometido al poderoso influjo de las culturas india y nepalesa de Asia meridional, de las culturas persa y árabe de Asia occidental, y, sobre todo, de la cultura de la etnia han de las planicies centrales de China. A lo largo de su proceso de desarrollo, la arquitectura y las artes plásticas como la escultura, la pintura, la decoración y la artesanía, as?como la música, la danza, el teatro, el idioma, la literatura escrita, la literatura folklórica, la medicina y la farmacología tibetanas, la astronomía y el calendario han alcanzado un nivel alto en Tibet .

Por motivos históricos, el Tibet se convirti?en un régimen político local de servidumbre feudal, caracterizado por la fusión de las autoridades religiosas y las políticas, y por la concentración del poder en manos de un exiguo grupo de monjes y aristócratas de altas jerarquías. El budismo tradicional tibetano ocup?durante un período bastante largo un lugar hegemónico en la cultura tibetana. Esta situación se prolong?hasta 1959, año en que comenz?la reforma democrática. Durante ese período, un reducido grupo de monjes de las altas jerarquías monopoliz?los medios de producción, la cultura y la educación. Los círculos culturales y artísticos estaban al servicio exclusivo de dicho grupo y de los altos funcionarios. Los siervos y los esclavos, que constituían el 95% de la población tibetana, vivían sumidos en la extrema miseria. Ni su fundamental derecho a la subsistencia estaba garantizado, para no hablar del derecho a disfrutar de la cultura y la educación. Además de frenar el avance de las fuerzas productivas, la prolongada vigencia de esa servidumbre feudal que imbricaba lo político con lo religioso provoc?el autoaislamiento y el encogimiento de la cultura tradicional tibetana en algunas de sus facetas, como la de las reliquias culturales y la de los santuarios religiosos. En esa zona no existían las correspondientes ramas modernas de las ciencias, la tecnología, la educación y la cultura.

Desde la fundación de la República Popular China, el Gobierno Popular Central viene prestando suma atención a la protección y el fomento de la excelente cultura tradicional de la etnia tibetana. En 1951 el Gobierno Popular Central y el gobierno local del Tibet firmaron el "Convenio de 17 artículos" sobre la manera de liberar el Tibet pacíficamente. En dicho convenio se estipulaba claramente el "desarrollo paso a paso de la lengua, la escritura y la educación escolar de la etnia tibetana en conformidad con la situación concreta del Tibet". En 1959, el Tibet, con el apoyo del Gobierno central, emprendi?la puesta en práctica de la reforma democrática, la abolición de la servidumbre feudal, la manumisión de millones de siervos y esclavos, as?como la aplicación gradual del sistema de autonomía regional étnica. Todo ello marc?el inicio de una nueva etapa en el desarrollo social y cultural del Tibet. A partir de entonces, la cultura tibetana dej?de estar monopolizada por unos pocos monjes y nobles feudales, para entrar a formar parte de la herencia cultural de todo el pueblo tibetano, que, tras tomar posesión de ella, la ha desarrollado conjuntamente.

Durante estos últimos 40 años, de acuerdo con las estipulaciones de la Constitución y la Ley de Autonomía Regional Etnica, y a fin de satisfacer la exigencia del pueblo tibetano de gozar de un nivel de vida material y espiritual más elevado, el Gobierno Popular Central y el gobierno popular de la región autónoma del Tibet, al tiempo que impulsaban el desarrollo social y económico de esta región, han invertido numerosos recursos humanos, financieros y materiales, y han adoptado múltiples medidas legales, económicas y administrativas para proteger y dar mayor brillantez a la esplendorosa cultura tradicional de la etnia tibetana e implantar y desarrollar de forma decidida la ciencia, la cultura y la educación modernas, cosechando éxitos que han polarizado la atención mundial. Dueño de esta nueva época, el conjunto del pueblo tibetano se erige en heredero, impulsor y beneficiario de su cultura tradicional, y crea una cultura y una forma de vida civilizada y moderna, propiciando as?la llegada de una época de prosperidad y desarrollo de la cultura tibetana sin precedentes.


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