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Resolviendo el problema de los desechos de Asia de forma sostenible

Actualizado a las 12/12/2018 - 15:15
Palabras clave:sostenible,Asia

Shi Yu/China Daily

Por Stephen Peters

Beijing,12/12/2018(El Pueblo en Línea)-Si hay un elemento que personifica nuestro mundo moderno es el plástico. Es fácil de hacer y usar, pero hace daño, especialmente en Asia, donde los ríos, lagos y océanos están literalmente ahogándose en él.

Ahora sólo estamos aprendiendo cómo la contaminación tiene un gran impacto en la base de nuestra red de alimentos y en el plancton que produce oxígeno (fitoplancton) dentro de nuestros océanos. El fitoplancton utiliza dióxido de carbono disuelto (CO2) en nuestros océanos para producir alrededor del 70 por ciento de nuestro oxígeno. Hay un tercio del CO2 atmosférico que se elimina de esta manera.

Estas criaturas muy pequeñas son sensibles a los cambios de su entorno. A medida que los océanos se vuelven más ácidos, necesitarán más tiempo para adaptarse. Un posible escenario es cambios en las especies dominantes, la extinción de muchas especies y la contaminación en las existencias pesqueras supervivientes. El peor de los escenarios es una perturbación catastrófica de la base de la red de alimentos que provienen del océano, que actualmente alimenta a 1,4 mil millones de personas.

El problema no es del otro

Con tanto en juego, ¿por qué hay tanto plástico y otros desechos que encuentran su hogar definitivo en los océanos donde viven los útiles fitoplancton? Tal vez porque la basura, por su propia naturaleza, siempre es un problema del otro.

Sin embargo, enfocado de esa manera se convierte en un problema que no va a ninguna parte.

Para el 2050 se espera que más de dos tercios de la población mundial vivan en zonas urbanas. El desafío consiste en la transición de nuestra civilización de intensiva energía egoísta y depredadora a una economía circular donde la conservación de los recursos y la eliminación efectiva de los desechos sean las principales prioridades.

Para empezar, debemos admitir que no todos los desechos se pueden reciclar. Algunos desechos tienen caducidad y llegado a ese punto, su eliminación se vuelve urgente. Hoy en día, tenemos la tecnología no sólo para deshacernos de los residuos generando un impacto medioambiental mínimo, sino también para convertirlo en energía y otros valiosos recursos.

No siempre fue así. En la década de 1960, la bolsa de plástico probablemente terminó en un incendio en el patio trasero con emisiones altamente tóxicas. En la década del 1970, un incinerador la habría procesado, arrojando humos tóxicos y cenizas a la atmósfera. Y en la década del 2000, muchos países habían optado por vertederos de grados de impacto diversos.

Hoy en día, el objetivo es recuperar, reciclar y reutilizar tanto desperdicio como sea posible. La mayoría de los desechos se pueden reciclar si se separan correctamente. El resto puede tratarse utilizando nuevas tecnologías con emisiones 25.000 veces menos tóxicas que las viejas incineradoras. Lo más importante es que la ceniza sea capturada, encerrada y los contaminantes se no se incorporen a las vías fluviales y a los océanos.

Japón es líder mundial en tecnología de residuos. Estas modernas instalaciones emiten apenas el 20 por ciento del actual estándar japonés de emisiones contaminantes. Durante los últimos cinco años, con el apoyo del Banco Asiático de Desarrollo esta tecnología se ha implementado en China.

Los ecoparques transforman la gestión de los residuos

Los modernos mecanismos de tratamiento de desperdicio para obtener energía elevan todo tipo de posibilidades. Los ecoparques industriales donde las empresas cooperan para reducir los desechos y convertir los subproductos en recursos como energía están transformando la gestión de los residuos.

La electricidad, el calor y el vapor se pueden compartir entre los inquilinos del ecoparque para maximizar la recuperación de recursos. Los desechos de alimentos, el agua residual, los desechos sépticos humanos, los desechos de construcción, los desechos médicos y otros pueden tratarse en los ecoparques. Apoyamos tecnologías que bloqueen de forma segura a los contaminantes y residuos para evitar que lleguen a nuestros océanos.

Los ecoparques también puede dar forma a las preferencias del consumidor para productos rediseñados y materiales reciclables. Las instalaciones comunitarias en Spittelau, Austria y Ningbo, en la provincia de Zhejiang, permiten al público ver qué sucede con sus desechos. Y los fabricantes responderán a las preferencias de los consumidores, especialmente cuando los artículos de un sólo uso atraigan más escrutinio.

A medida que las ciudades crecen y el reciclaje mejora, los ecoparques satélites de menor tamaño pueden tratar materiales orgánicos y el desperdicio de alimentos, reduciendo así los costos de transporte mientras mantienen beneficios como el aporte de energía al área donde se desempeñan.

La revolución de los desechos, sin embargo, no se limita a los ecoparques. Las tecnologías digitales ahora permiten que las aplicaciones comerciales se vinculen con sistemas de información geográfica para proporcionar grandes oportunidades de datos para reducir los costos de recolección y agregar desechos específicos a las plantas recicladoras.

Imagínese el mecanismo de Uber en los servicio de taxis aplicado a los coleccionistas de residuos locales y comerciantes. El Banco Asiático de Desarrollo está participando con aplicaciones como www.soluhq.com donde los consumidores pueden vender sus desechos. Estamos explorando la vinculación de estas aplicaciones a nuestra plataforma GIS (sistema de información geográfica). Además de promover mejores servicios medioambientales, esto crea oportunidades para que las personas sin cuentas bancarias accedan a servicios en línea como la banca y los seguros.

Además, la recolección de desechos digitalizados puede impulsar las finanzas del gobierno. Los cargos de recuperación de recursos se pueden imponer a los productos en función de sus costos de caducidad. Las empresas rediseñarán sus productos y embalajes para evitar estos costos, reduciendo al mismo tiempo la generación de residuos y ahorrándole problemas a los océanos.

Los ecoparques y las tecnologías digitales también abren canales para un enfoque regional de la gestión de residuos. Los ecoparques ubicados estratégicamente en los puertos de las ajetreadas calles marítimas, como las instalaciones de Enerkem en Rotterdam, pueden acortar las cadenas de suministro para los productos de desecho que sean comercializables.

Como tal, la crisis de los desechos de Asia es una oportunidad para reencuadrar el crecimiento de la región. Con las últimas tecnologías y un pensamiento audaz, podemos hacer una transición a una economía circular y salvar nuestros océanos.

 

El autor es especialista principal de energía en el Banco Asiático de Desarrollo. 

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