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Después del divorcio, una mujer recorre en bicicleta su nueva vida
Por Shi Baoyin y Zhou Huiying

Li Dongju posa con cuatro ciclistas en un viaje en bicicleta a Australia, febrero del 2020. (Foto: China Daily)
Para muchos entusiastas, el ciclismo es una buena manera de aumentar la fuerza física. Pero para Li Dongju, también es una forma de mejorar su estado psicológico.
Desde su primer viaje de larga distancia al sudeste asiático en noviembre de 2014, la jubilada de 65 años de un fabricante de automóviles en Zhengzhou, provincia de Henan, ha viajado en bicicleta a diferentes regiones de China, incluidas las regiones autónomas de Xinjiang Uygur, Tíbet y Guangxi Zhuang y las provincias de Qinghai, Hainan, Guangdong, Hubei y Jiangsu, así como a 12 países de todo el mundo, incluyendo Francia, Tailandia y Nueva Zelanda.
La pasión de Li por el ciclismo nació de la ruptura de su matrimonio.
"Nunca olvidaré lo sorprendida que estaba cuando mi esposo pidió el divorcio en 2005", recuerda Li. "A pesar de lo simple y aburrida que era nuestra vida cotidiana, nunca pensé que pasaríamos por ese tipo de cambio".
El divorcio dejó a Li sintiéndose severamente deprimida.
"En los años siguientes, intenté una serie de cosas para sentirme mejor, como los juegos de computadora y hacer trabajo voluntario, pero las cosas realmente no mejoraron". A veces, pasaba más de 20 horas al día jugando, lo que empeoraba mi estado mental porque no dormía lo suficiente. También traté de cuidar a mi nieto, pero no pude, lo que me puso triste e indefensa".
A finales de 2013, el hijo de Li le compró una bicicleta de montaña para que ocupará su tiempo.
"Podía sentir la preocupación de mi hijo, y me di cuenta de que ya no debía agobiarlo", recordó. "Tenía que cambiar algo, así que decidí intentarlo".
Comenzó a andar en bicicleta todos los días. Al principio, solo se sentía lo suficientemente segura como para viajar cerca de casa, pero después de unos días de práctica, comenzó a recorrer los suburbios. "Poco a poco, el placer del ciclismo me relajó física y mentalmente". Como resultado, también me hice amiga de otros entusiastas del ciclismo".
Li compró un equipo profesional y comenzó a planear un largo viaje.
"Cuando leí historias y vi hermosas fotos de los diferentes lugares que los entusiastas del ciclismo publicaron en línea, me inspiré mucho", recuerda.
"Entonces comencé a pensar en andar en bicicleta fuera de Zhengzhou, e incluso fuera de China".
Si bien esto podría haber sonado como una idea loca para una mujer que nunca antes había salido sola de la ciudad, Li se unió a un equipo de ciclismo en agosto de 2014 después de enterarse de que planeaban ir en bicicleta al sudeste asiático.
"Al principio, mi hijo y mi nuera realmente no estaban de acuerdo con mi decisión debido a mi edad y seguridad, pero pronto descubrieron que no podían hacer cambiar de opinión", recalcó. "Prometí cuidarme y enviarles un mensaje para hacerles saber que todo estaba bien".
En noviembre de 2014, Li y dos compañeros ciclistas comenzaron su viaje a Hanoi, la capital de Vietnam, desde Nanning en Guangxi.
Pasaron alrededor de un mes en bicicleta a través de Vietnam. Durante el viaje, afrontaron neumáticos pinchados, viento y lluvia, y tuvieron que superar la barrera del idioma.
"Ninguno de nosotros podía hablar ningún idioma extranjero, así que hicimos todo lo posible para expresar lo que queríamos", afirma y sonríe Li. "Cuando cenábamos en un restaurante, señalábamos los platos en las mesas de otras personas para pedir la misma comida".
"Tuve suerte y conocí a mucha gente amable. Un chico chino de 17 años que vivía en Nha Trang me ofreció una habitación y viajó conmigo después de que me separé de los otros viajeros por una diferencia de opinión", detalla Li.
Después de regresar en diciembre a Nanning, Li continuó hacia Lijiang, en la provincia de Yunnan, y luego terminó su viaje en bicicleta por la provincia de Hainan en la primavera del 2015.
"Durante el largo viaje, pude disfrutar de los hermosos paisajes de China y Vietnam, así como de diferentes culturas y tradiciones. A menudo me sentía profundamente conmovida por las personas que conocí en el camino".
Durante la epidemia de COVID-19, Li se vio obligada a suspender su ciclismo de larga distancia y, en cambio, comenzó a transmitir en vivo para compartir sus experiencias de viaje.
"El ciclismo me ha cambiado mucho", asegura Li. "Estoy feliz de compartir mis experiencias, y espero poder ayudar a otros tal como las personas que conocí me ayudaron a mí".


