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Exposición en Beijing rinde homenaje a la lucha antifascista común de China y España
"Hay un valle en España llamado Jarama. Es un lugar que nosotros conocemos muy bien. Fue allí donde dimos nuestra virilidad y donde cayeron nuestros valientes camaradas"...
Estas melodías melancólicas de la balada folclórica "El valle del Jarama" son más que un homenaje: Funcionan como un portal a las historias de las Brigadas Internacionales. Este diverso grupo de combatientes antifascistas, provenientes de todos los continentes, es el protagonista de una conmovedora exposición que por estos días se celebra en Beijing.
La muestra, titulada "Por una causa común: Del campo de batalla español a la Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa", se inauguró en agosto en el Museo del Partido Comunista de China (PCCh), con motivo del 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y de la Guerra Antifascista Mundial.
A través de más de 260 fotografías, 150 reliquias culturales y otros materiales históricos, la exposición presenta cómo los voluntarios antifascistas de las Brigadas Internacionales lucharon con valentía en los campos de batalla de España y China, escribiendo un inspirador capítulo de solidaridad en la lucha global contra el fascismo.
"Es la primera vez que China muestra los contextos de los dos campos de batalla, el de España y el de China, en un solo espacio expositivo, destacando el espíritu antifascista compartido por los pueblos del mundo", explicó Zhao Jiaojian, organizador de la exposición, que permanecerá abierta hasta finales de 2025.
BATALLAS EN ESPAÑA
Las Brigadas Internacionales, organizadas por la Internacional Comunista (Comintern), reunieron a más de 40.000 voluntarios de más de 50 países que acudieron en defensa de la República Española frente a fuerzas como las enviadas por la Italia fascista y la Alemania nazi durante la guerra civil española (1936-1939). Ellos combatieron en batallas brutales, como la defensa de Madrid y la batalla del Jarama, donde se estima que murieron unas 10.000 personas.
Menos conocida es la dimensión china: Más de un centenar de voluntarios chinos formaron parte de las Brigadas Internacionales, muchos de ellos miembros del PCCh.
Una figura destacada fue Xie Weijin, quien luchó bajo el alias Lin Jishi. Gracias a su dominio multilingüe y su formación militar, llegó a ser el comandante de los voluntarios chinos y comisario político en una brigada de artillería.
Durante su estancia en España, tomó parte en combates cruciales, sufrió dos heridas de guerra y estuvo a punto de sufrir una amputación. Más allá del frente, Xie fundó una institución para el cuidado de niños huérfanos a causa de la guerra, que para 1938 albergaba a más de 100 pequeños.
En un discurso de ese año, Xie sintetizó la lucha compartida: "El pueblo español y chino se encuentran en una fase de lucha muy tirante... Llevan una guerra revolucionaria para la liberación nacional y social de sus respectivos países, dirigen la lucha contra el fascismo"...
Sus esfuerzos fueron reconocidos en China. En la exposición se exhibe una réplica de la bandera roja enviada por los entonces líderes del PCCh a los voluntarios en España, sobre la que está escrito el lema "¡Unidos los pueblos de España y China! ¡Abajo el enemigo común de la humanidad: Los fascistas!".
Las acciones heroicas de los voluntarios, ejemplificados por figuras como Xie, demostraron "un compromiso con la justicia que trascendió las fronteras nacionales y forman una parte importante de la lucha global contra el fascismo que nunca debe olvidarse", de acuerdo con Jiang Ying, investigador de la Academia de Ciencias Militares de China.
EL FRENTE DEL ESTE
Al finalizar la guerra civil española, en 1938, las Brigadas Internacionales se retiraron oficialmente. Los voluntarios chinos, después de un período de internamiento en Francia, regresaron a casa para unirse a la resistencia nacional contra la agresión japonesa.
Sin embargo, el flujo del internacionalismo no retrocedió, sino que se movió hacia el este. Los combatientes extranjeros dirigieron su atención de España a China, que se había convertido en el principal teatro de batalla de la Guerra Antifascista Mundial en Oriente.
Entre estos voluntarios, el más renombrado fue el cirujano canadiense Norman Bethune, un nombre familiar en China. Tras ser pionero en un servicio móvil de transfusión sanguínea en España, llegó al norte de China en 1938, donde se hizo célebre por trabajar turnos de hasta 40 horas y promover la instalación de quirófanos cerca del frente. Bethune, junto con otros profesionales médicos internacionales, salvó innumerables vidas y revolucionó la medicina de campaña en China.
También llegaron periodistas y artistas que documentaron la ardua resistencia del pueblo chino para el resto del mundo. Entre ellos, el fotógrafo húngaro-estadounidense Robert Capa captó la crudeza de la guerra en 1937, mientras que el cineasta holandés Joris Ivens llegó al año siguiente para realizar "Los 400 millones", el primer documental occidental que retrató la resistencia china de forma positiva, ganando así un apoyo mundial.
"En esta exposición, puedo ver claramente cómo el pueblo chino apoyó a los revolucionarios extranjeros y cómo ellos apoyaron al pueblo chino", señaló Lin Tao, estudiante de doctorado en la Universidad Normal de Hunan, mientras recorría la muestra.
Muchos jóvenes visitantes chinos como Lin se sintieron profundamente conmovidos por la exposición, que también destaca las fundamentales contribuciones de los combatientes antifascistas de las Brigadas Internacionales en el campo de batalla chino.
Décadas después, China continúa honrando esta solidaridad internacional. Con ocasión del 80º aniversario de su victoria en la Segunda Guerra Mundial, el 3 de septiembre de este año, la nación expresó su sincera gratitud a los Gobiernos y ciudadanos extranjeros que ayudaron a su pueblo.
China fue el primer país en levantarse contra la agresión fascista con la resistencia más duradera, que comenzó en 1931. El país contuvo y atacó a más de la mitad de las fuerzas japonesas en el extranjero, a un costo de 35 millones de bajas militares y civiles, lo que representa aproximadamente un tercio de todas las bajas de la Segunda Guerra Mundial en todo el mundo.
"El objetivo de esta exposición es profundizar la comprensión de que el pueblo chino, a un enorme costo nacional, realizó contribuciones significativas a la victoria en la Guerra Antifascista Mundial", dijo a Xinhua Zhao, el organizador de la muestra.
"Al mismo tiempo, la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa también recibió un amplio apoyo internacional, y el pueblo chino recordará siempre esas contribuciones. China seguirá trabajando codo a codo con el resto del mundo y esforzándose por un futuro mejor para la humanidad", añadió.


