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El panorama de la modernización desplegado por “50.000 kilómetros”

Por DIARIO DEL PUEBLO digital | el 21 de enero de 2026 | 14:50
El panorama de la modernización desplegado por “50.000 kilómetros”
Un tren de alta velocidad con destino a Tongzhou de Beijing se detiene en la Estación del Ferrocarril de Tangshan, en Tangshan, en la provincia de Hebei, en el norte de China, el 30 de diciembre de 2025. El ferrocarril interurbano Beijing-Tangshan, que conecta el distrito Tongzhou de Beijing, el distrito Baodi de Tianjin y Tangshan de Hebei, todos ellos en el norte de China, comenzó a funcionar en toda su línea el martes. Está diseñado para alcanzar una velocidad máxima de 350 km/h y reduce el tiempo de viaje entre Tongzhou y Tangshan a un mínimo de 55 minutos. (Xinhua/Dong Jun)

El valor del ferrocarril no reside únicamente en la extensión de las vías, sino que encarna la aspiración a la interconexión y al desarrollo compartido. El ferrocarril chino está inyectando un impulso más vigoroso a la modernización mundial.

«China ha establecido un nuevo estándar global para la construcción de ferrocarriles de alta velocidad en el mundo». Recientemente, medios estadounidenses analizaron de forma detallada el hecho de que la longitud operativa del tren de alta velocidad chino haya superado los 50.000 kilómetros, y consideraron que el éxito de la red de alta velocidad de China ha sentado un ejemplo para otros países que buscan perfeccionar sus propios sistemas ferroviarios.

«50.000 kilómetros» no es solo un salto en términos de cifras, sino también un hito de la modernización, que abre una ventana para que el mundo comprenda la gobernanza china y el “listado de oportunidades” que la modernización al estilo chino aporta al mundo.

Detrás de los «50.000 kilómetros» se encuentra la firme adhesión al “largoplacismo”. La construcción ferroviaria tiene ciclos largos y exige grandes inversiones; solo con una planificación previa es posible avanzar de manera científica. Desde la primera edición del Plan de la red ferroviaria a medio y largo plazo en 2004, que proporcionó un marco claro para el desarrollo del sistema de alta velocidad, pasando por la optimización y ajustes del plan en 2008, hasta su actualización en 2016 con el diseño de “ocho ejes verticales y ocho horizontales”, la construcción del tren de alta velocidad en China es una vívida muestra de la práctica de “trazar un único plan hasta el final”. En el proceso de impulso de la alta velocidad, China ha aprovechado las ventajas de su nuevo sistema nacional integral, conectando producción, academia, investigación y aplicación, y transformando el mayor mercado mundial de alta velocidad en el campo magnético de innovación más potente. Es precisamente esta fuerza institucional, que concentra esfuerzos como un puño cerrado, la que ha permitido a China no solo superar barreras tecnológicas, sino también lograr una transformación espectacular, pasando de seguidor a líder en ámbitos hasta entonces inexplorados como el tren de alta velocidad inteligente y el tren de alta velocidad verde.

Los medios internacionales han analizado la “capacidad de concentración” de China, señalando que no se trata simplemente de un logro, sino de una forma de pensar: «el resultado de un país que construye pensando en el próximo siglo y no en las próximas elecciones». Al observar el panorama global, mientras algunos países se ven atrapados en una “política del veto” que dificulta el avance de infraestructuras a largo plazo, China ha demostrado una sorprendente estabilidad y continuidad en sus políticas. Esta capacidad de planificación y ejecución que trasciende los ciclos convierte la certidumbre y la estabilidad en un rasgo distintivo del desarrollo chino.

Detrás de los «50.000 kilómetros» brilla el trasfondo de valores centrados en el pueblo. Solo durante el período del XIV Plan Quinquenal, 128 distritos y condados, como Fuping, Badong y Longzhou, pusieron fin a su historia de no contar con tren de alta velocidad. Tomando como ejemplo el recientemente inaugurado tren de alta velocidad Xi’an–Yan’an, esta línea, que ha integrado a las antiguas zonas revolucionarias en el “círculo nacional de transporte de un día”, realiza un balance muy claro en términos de bienestar social: no solo permite que las manzanas de Luochuan y los caquis secos de Fuping accedan a mercados de consumo más amplios, sino que también impulsa la formación de nuevos esquemas de cooperación industrial. China no escatima esfuerzos en llevar el tren de alta velocidad a las regiones antiguas y montañosas, con el objetivo de planificar un diseño amplio de coordinación regional y prosperidad compartida. El solemne compromiso de que “en el camino hacia la modernización no puede faltar nadie” se despliega hoy sobre la vasta extensión del territorio.

El valor del ferrocarril no reside únicamente en la extensión de las vías, sino que refleja la aspiración a la interconexión y al desarrollo compartido. Hoy, el ferrocarril chino está inyectando un impulso aún más potente a la modernización mundial. El tren de alta velocidad Yakarta–Bandung ha hecho realidad el “sueño del tren de alta velocidad” del pueblo indonesio y ha impulsado el rápido auge de los corredores industriales a lo largo de la línea; el ferrocarril China–Laos ha transformado a Laos de un “país sin salida al mar” en un “país interconectado por tierra”, creando más de 100.000 empleos; el ferrocarril Mombasa–Nairobi ha redefinido el nodo de transporte de África Oriental, mejorando el bienestar de las comunidades a lo largo del trazado mediante asistencia social y proyectos comunitarios; el ferrocarril China–Kirguistán–Uzbekistán, actualmente en construcción, está desplegando un nuevo panorama de interconexión en el continente euroasiático… La modernización al estilo chino no busca el beneficio exclusivo, sino liderar el desarrollo y la prosperidad compartidos a nivel global mediante el fortalecimiento de la cooperación internacional. Medios kenianos han señalado que la narrativa de la modernización china enfatiza las asociaciones en lugar de jerarquías, y la cooperación en lugar de la dependencia, ofreciendo a los países del Sur Global un marco único y cada vez más relevante.

Los logros de China son compartidos por el mundo. Convertir los planos en realidad y transformar las visiones en paisajes tangibles no solo amplía el kilometraje del tren de alta velocidad en el territorio chino, sino también los “estándares chinos” y el “tren expreso del desarrollo” que benefician a todo el mundo. Esto demuestra de manera profunda que China no solo posee la capacidad de trazar planes a largo plazo y la determinación de cumplir lo prometido, sino que además se mantiene firmemente comprometida con los principios de apertura, inclusión y beneficio mutuo, inyectando de forma constante una energía vigorosa a la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad.

(Web editor: 周雨, Zhao Jian)